El reproductor en doble propósito
La
selección y/o compra de machos, para destinarlos a la reproducción
(toros/toretes), debe ser una labor y decisión supremamente seria. La hembra y
el macho, transmiten cada uno el 50% de la herencia a la descendencia; pero si
se escoge adecuadamente el reproductor, la mayoría del mejoramiento genético
(el que se transmite a la descendencia), se hace a través de él, ya que se
necesita sólo un macho por cada 25 o más hembras; es decir, que sobre el toro
se puede hacer una mayor presión de selección; por ello, los toros son
responsables del 80% del mejoramiento o desmejoramiento genético en un hato.
En
la empresa ganadera, como en cualquier otra empresa, se debe tener muy claro cuál
es la meta a alcanzar, y por ello la eficiencia en la producción es
prioritaria; es entonces cuando se puede afirmar que “todo lo útil es
bonito”.
Se
debe tener en cuenta entonces:
1.
El toro debe preñar las vacas que seleccionamos, porque son las adecuadas para
la producción bajo ese sistema, seleccionadas por su mayor índice de vaca
(reproducción, carne y leche) y además poseer características fenotípicas,
de funcionalidad productiva, por lo que permiten inferir o deducir posibilidades
de longevidad, para cumplir las metas establecidas.
2.
Que sea un toro mejorante, para las características fenotípicas detectadas
como deficientes en nuestra vacada; es decir, si la vacada tiene problemas de
debilidad de los aplomos, se deberá utilizar para ella, un toro que corrija
esta deficiencia
3.
Que sostenga o mejore los niveles de productividad de la vacada de nuestra
empresa.
El
reproductor en las razas puras, además de lo anterior, debe tener el fenotipo
ideal, más cercano al prototipo del animal establecido por, lo que hace que los
toros superiores en esta característica fenotípica (prototipo de la raza),
sean utilizados por más tiempo, siendo necesario maximizar su descendencia, por
lo que se recurre a tecnologías como la inseminación artificial y la
transferencia de embriones.
El
toro en el sistema bovino de Doble Propósito, además de las tres condiciones
anotadas, necesariamente debe ser un animal totalmente adaptado al medio
tropical, por lo que a falta de ofertas de este tipo de reproductores adaptados
al medio, es necesario producirlos en la misma finca, partiendo de la selección
de sus madres, que quienes deben ser escogidas dentro del 15% superior por índice
de vaca y posteriormente dentro de estos aspirantes a reproductores, mediante
pruebas de comportamiento para ganancia de peso diaria, se determinará cuáles
son superiores. Al cumplir
los 24 meses, deberán ser evaluados en lo que respecta a su integridad anatómica
y funcional como macho reproductor.
Hay
que recordar que todos los estudios en Colombia y en el exterior, muestran que
el 33% de los toros presentan problemas de infertilidad o de subfertilidad,
siendo esta ultima peor, ya que se logra transmitir a la descendencia; lo que no
sucede en el caso de la infertilidad.
Los
toros en el sistema bovino de Doble Propósito no deben permanecer por más de
tres años en servicio, a no ser que sean el resultado de una prueba de
progenie, la cual es muy precisa pero costosa y lenta ya que incrementa el
intervalo generacional. En un buen programa de selección y mejoramiento cada año,
se debe contar con toretes superiores, que por su edad (24 a 30 meses), serán más
activos sexualmente de menos peso, y adicionalmente, por su rápida rotación,
se aumentará el progreso genético y se disminuirá el intervalo generacional,
lo que permitirá enviar al mercado los reproductores de cinco a seis años,
cuya fertilidad va en declive y ya más pesados son menos activos sexualmente,
adicionalmente este valor de venta se constituirá así en un ingreso más para
la empresa ganadera.
Se debe perder el miedo extremo que se tiene a la consanguinidad; hay que recordar que ésta ha sido utilizada y seguirá siendo utilizada de manera racional, para obtener animales superiores. Claro está que ello implica un control efectivo, para lo cual es imprescindible el establecimiento y análisis de registros de producción. Los pequeños ganaderos, constituyéndose en una comunidad organizada, podrían también intercambiar entre ellos reproductores. Con la consanguinidad se expresan características buenas y también características malas.