preparto, parto y posparto en bos indicus: etologia e implicaciomes para su manejo en explotaciones tropicales
INTRODUCCION
La utilidad
de una unidad productora de carne bovina, depende fundamentalmente de la tasa
reproductiva de la vaca, la subsiguiente tasa de crecimiento de la cría hasta
el destete y la eficiencia total en el aprovechamiento del alimento.
Estos parámetros están sometidos a un amplio rango de factores genéticos,
ambientales, de nutrición y de manejo que a su vez ejercen influencia en la
conducta.
Aparte de
estos factores, y entendiendo como eficiencia reproductiva el que una vaca dé
una cría por año, es menester que el personal que maneja el ganado tenga pleno
conocimiento de los sucesos que giran alrededor del parto, ya que ellos son
determinantes para asegurar dicha eficiencia, mediante una larga vida de la
vaca, una reproducción regular, un mínimo de períodos improductivos o de baja
reproducción y un buen desempeño de la cría.
Poco a poco
se conocen trabajos en los cuales se analiza la influencia de las circunstancias
en las cuales se desenvuelve el parto, el desarrollo del mismo, la supervivencia
del ternero y el comportamiento reproductivo ulterior de la madre.
Algunas anotaciones hacen referencia al tema con énfasis en el ganado Bos
taurus, el cual por las formas de explotación y manejo a que ha sido
sometido facilita este tipo de estudios, a diferencia del Bos indicus,
que por su crianza extensiva no favorece la determinación de esta conducta.
Reconociendo que el ganado cebú en Colombia es la principal raza productora de carne y que junto con sus cruces representa más del 80% de la población bovina nacional, se justifica llevar a cabo un estudio mediante el cual sea posible iniciar el establecimiento de ciertos parámetros etológicos y las manifestaciones más sobresalientes que indiquen la aproximación del parto, la normalidad o anormalidad de su desarrollo y de la posterior convivencia de la yunta madre - cría entre sí con el resto del grupo.
Partiendo
del conocimiento disponible de los eventos alrededor del parto en los bovinos Bos
taurus, y sabiendo que existen diferencias entre ellos y las razas Bos
indicus, ha sido propósito del presente estudio, determinar la
intensidad con la cual se manifiestan estas diferencias, enmarcadas en aspectos
tales como la duración de la gestación, signos de aproximación, momento y
duración del parto, la forma como se desarrolla la convivencia madre - cría,
la relación madre-cría-grupo y, en general, el comportamiento pre y
postmaternal de las hembras cebuínas.
CONCEPTOS BASICOS DE ETOLOGIA
Frazer (2)
define la etología como “ el estudio científico del comportamiento de los
animales en su ambiente natural o habitual “; en opinión de Hafez (3) el
comportamiento animal es la expresión de un esfuerzo de adaptación o ajuste a
las diferentes condiciones internas y exteroceptivas, es decir, la conducta es
una respuesta a los estímulos. En
consecuencia, al iniciar el estudio del comportamiento es necesario contemplar
algunos de los mecanismos que intervienen en la funcionalidad animal, es decir,
sus procesos fisiológicos.
APRENDIZAJE
Al igual
que las características morfológicas y muchas otras, las características del
comportamiento se han fijado al individuo porque alguna vez en el desarrollo de
la especie, su presencia permitió que la misma fuera más adaptable a su
entorno; esto es, la conducta tiene una base filogenética, lo cual significa
que gran cantidad de patrones comportamentales se heredan.
Pero, así como ciertas conductas hacen a los animales más aptos para
vivir en su ambiente, así también determinados patrones de comportamiento
hacen que algunas especies se adapten mejor a la condición de domesticidad. (1)
Los
animales adquieren muchas características de su comportamiento a través del
aprendizaje, que ayuda a crear el mosaico cortical que mantendrá el
comportamiento. El aprendizaje se añade
al repertorio de comportamiento inherente o hereditario de los animales.
El
animal inmaduro es más susceptible al aprendizaje que el adulto.
Las experiencias sociales y traumáticas tienden a ser tanto más
efectivas cuanto más precozmente se experimenten; de ahí que puede
considerarse que los animales deban beneficiarse de la mayor variedad posible de
estímulos ambientales durante su desarrollo.(2)
PERIODO CRITICO O SENSITIVO E IMPRONTA
Un período
crítico es aquel momento de la vida del animal durante el cual puede producirse
un importante desarrollo comportamental; si en ése momento no se produce tal
desarrollo, ya nunca se producirá, y esta característica hace a dicho momento
realmente crítico. A estos períodos
críticos se les denomina también sensitivos.
Algunos de ellos coinciden con episodios de actuación aguda de los
sentidos, como visión, audición u olfato.
(2)
Durante
tales períodos críticos, el animal resulta extremadamente sensible al
aprendizaje rápido implicando una actividad cognitiva específica. El animal adquiere la capacidad para reconocer
-perdurablemente- a, y establecer afinidad con un contenido ambiental específico.
Durante períodos críticos, los animales pueden encontrarse en una
determinada etapa de su desarrollo neural o en una fase hormonal especial.
(2)
La
impronta, por su parte, es la formación rápida, durante el período postnatal
precoz, de una fijación permanente entre el animal recién nacido y un objeto
notorio de su entorno, como pudiera ser su madre y constituye el mejor ejemplo
de aprendizaje durante un período crítico.
Como fenómeno, es una combinación de comportamiento aprendido e
instintivo: durante él, la
programación genética del animal hace que sea sumamente sensible, en ese período
crítico, a un objeto móvil, de forma que aprende rápidamente el hábito
indestructible de seguir a un objeto específico.
Este fuerte hábito de seguimiento no puede producirse durante un cierto
período de tiempo o con la práctica: aparentemente
se aprende - completamente- de una sola vez.
(2)
En el período
puerperal también se produce un período crítico que complementa en muchos
casos, el tiempo en que -en la cría- resulta operativa la impronta.
Este período tiene una duración variable pero en los rumiantes en que
se ha estudiado, se reduce a horas; así ocurre en la cabras, ovejas y vacas.
En esos momentos la madre aprende rápidamente la identidad de su cría a
través de estímulos visuales, olfativos, gustativos, auditivos y táctiles y
la estima como una extensión de sí misma, especialmente vulnerable:
a partir de ese momento la madre empieza a proporcionar cuidados y
protección. (2)
En conclusión,
la identificación mutua es lo que se conoce como impronta.
Como
contraste está el hecho de que otras crías, aún idénticas, son rechazadas,
aplicándose un comportamiento hostil que puede llegar -en algunos casos- a la
agresión extrema. Cuando finaliza
el período maternal crítico, se hace más difícil y complicado el que adopten
crías extrañas.
COMPORTAMIENTO SOCIAL
Se define
como comportamiento social las interacciones recíprocas entre dos o más
animales y la consecuente modificación de las actividades individuales.
(2)
La conducta
habitual del ganado es el resultado de las relaciones normales con el entorno y
la presencia humana. Esas
relaciones normales pueden desviarse debido al influjo de factores externos que
residen en los métodos de cría, bien sea porque perturban los mecanismos
reguladores del comportamiento (ruptura de la relación madre-hijo) o porque
solicitan de forma exagerada las relaciones emocionales de agresividad o
inhibición. (1)
MATERIALES Y METODOS
El estudio
se llevó a cabo en dos haciendas localizadas en la zona de Ayapel (Córdoba),
una zona ecológica calificada como bosque húmedo tropical (Bht):
el tipo de explotación de las haciendas es extensivo y su finalidad
comercial es la cría de grandes poblaciones, especialmente de la subespecie Bos
indicus. Las vacas horras y
novillas de vientre preñadas pasan a maternidad unos 20 días antes de la fecha
prevista de parto y permanecen allí hasta uno o dos días después del mismo,
pasando luego al potrero de lactantes.
Las
observaciones se realizaron durante las 24 horas del día sobre un total de 61
partos de hembras Bos indicus (34 vacas, 27 novillas), que se
encontraban entre 15 y 8 días antes de la fecha probable de parto y 2 a 8 días
después del mismo y cubrieron un total de 29 variables, con su correspondiente
análisis estadístico.
RESULTADOS, ANALISIS Y DISCUSION
Algunas
observaciones no tabuladas, pero que pueden ser de utilidad para el manejo de
los partos en este tipo de explotaciones, indican que cuando la vaca se
encuentra en proceso de parto o éste es muy inminente, puede advertirse aún
desde considerable distancia por la presencia de las aves denominadas “ piguas
“ o “ aguiluchos “ (Circus melanoleucus) sobrevolando el
sitio donde está pariendo la vaca. Una
vez que la vaca ha parido se nota la afluencia de los gallinazos.
La
presencia de estas aves puede ser nociva, ya que las primeras llegan a atreverse
a picar la vulva de la madre o las eponicias del ternero durante el parto, en
tanto que los segundos -en sus esfuerzos por consumir la placenta que pende de
la madre -también pueden herir los labios de la vulva y en las crías más débiles,
los tejidos umbilicales. Del otro
lado, las actividades de pastoreo de la madre parecen estimular la imitación
por parte del ternero, toda vez que estos fueron observados ya a la semana de
edad realizando intentos de consumir pasto.
Los
resultados de las observaciones tabuladas sugieren, por su parte, que:
La
licuefacción final del tapón de Wharton comienza a darse desde 20 días antes
del parto, de manera que hacia el 7o día a.p. ha comenzado ya en más
del 90% de los animales con una ligera ventaja a favor de las vacas adultas.
La relajación
de los ligamentos sacrociáticos también comienzan a ser importante al rededor
del día 7 a.p., aunque con mayor intensidad en las vacas que en las novillas
primerizas. No obstante, el día
del parto es mayor la proporción de novillas (74.1%) en las que se observan
estos ligamentos relajados.
El
incremento en el tamaño de la vulva se dio mucho más rápido y más
intensamente en novillas que en vacas y en ambos casos, la mayor proporción de
animales con vulva agrandada se observó al rededor del 7o día a.p..
Este aumento del tamaño parece ser más consecuencia de la relajación
de los tejidos que del edema vulvar, el cual también se observó más
frecuentemente en novillas que en vacas (96.3 vs 8.9%) el día del parto.
Independientemente
de los llenados de la glándula mamaria que se dan en las novillas por 3 o 4
veces, ya desde el 4o o 5o mes de gestación, el llenado
final también se dio con mayor frecuencia (98.4%) hacia el día 7 a.p.
La tensión
de los pezones es otro signo que
apareció más temprano y con mayor intensidad en las novillas (día 10.6 a.p.)
que en las vacas (día 5.7 a.p.).
Cuando los signos anteriores se reúnen podemos entonces presumir que, en la mayoría de los animales, faltan unos 6 ó 7 días para el parto.
Las
manifestaciones de inquietud cuando ya se acerca el parto se presentaron, como
era de esperarse, en casi todas (98.4%) las hembras Bos indicus,
aun cuando con ligera mayor intensidad en las vacas.
Un signo
estrechamente asociado con el anterior, aislamiento en el momento del parto, se
presentó en el 63.4% de las parturientas y, otra vez, con mayor intensidad en
las vacas. En este caso parece que
circunstancias relacionadas con el manejo pudieron haber inhibido este
comportamiento en algunos animales, del cual se sugiere que podrá ser
importante para un rápido desarrollo del parto, sobre todo en animales
nerviosos, como los que fueron materia de este estudio.
Indiscutiblemente,
la posición preferida adoptada para parir fue la del decúbito (93.4% de los
animales), con promedio del decúbito lateral derecho (44.2%) tanto en vacas
como en novillas y sugiere que esta posición podría favorecer las
intervenciones obstétricas.
El
importantísimo criterio para definición de las distocias, tiempo de expulsión
del feto, fue registrado en 57.80 minutos, con muy poca diferencia entre
vacas y novillas (58.6 vs 56.7 minutos, respectivamente).
Otra
conducta que no ha sido muy estudiada, pero que podría ser importante para el
desarrollo de la impronta, es el parto en el mismo sitio de ruptura de las
membranas. Ello se dio en nuestro
estudio en el 64% de las hembras, con muy escasa diferencia entre vacas y
novillas (61 vs 66.7%).
En lo que sí
se evidenció una importante diferencia entre adultas y primerizas fue en la
incorporación después del parto; mientras el 73.5% de las primeras lo hizo
inmediatamente después del parto, solo el 25.9% de las novillas lo logró en
ese momento y, en general, el tiempo tomado por ellas fue más largo (9’08”
vs 3’ en promedio).
Los
comportamientos maternos de acicalamiento de la cría en decúbito y en estación,
importantísimos para la formación de la impronta, fueron registrados
cuidadosamente. En la cría en decúbito,
se repartieron en proporciones que variaron entre 12.2% y 15.6%, en el cuello,
la cabeza, el costado, la cadera-muslo, el dorso y el vientre-ombligo en su
orden, como una manera de limpiar y estimular la circulación en todo el cuerpo.
Durante el
acicalamiento de la cría en estación, los contactos se repartieron entre el
ombligo-vientre, la región perianal, el dorso, los muslos, el costado y los
corvejones, en proporciones que fluctuaron entre 17.6% y el 11.2%.
La insistencia en las regiones ombligo-ventral y perianal parece estar
dirigida a estimular las primera micción y defecación de la cría.
Un evento
estrechamente relacionado con los anteriores lo constituyeron las inspecciones
sensoriales que el ternero práctica a su madre en busca de la ubre, las cuales
se repartieron en proporciones que fluctuaron entre el 21.1% y el 25.6%, en la
región del pecho-corbata, contorno ventral, ubre e ijar en su orden.
Otro
criterio importantísimo para la ginecología bovina es el tiempo necesario para
la expulsión de la placenta, que en éste caso demostró un promedio de
3 horas 49 minutos ( S ±
112.2 minutos) para las novillas y de 3 horas 40 minutos ( S ±
93 minutos ) para las vacas. Agregando
el valor de la desviación estándar a los promedios anotados, podríamos
afirmar que bajo las condiciones de manejo de éstas explotaciones toda vaca que
no logre expulsar las membranas fetales dentro de las primeras seis horas
postparto, tiene una retención de placenta.
Finalmente,
se realizó un análisis estadístico de X2 para averiguar si había
dependencia entre las siguientes variables:
Número de
partos Vs tiempo de expulsión del feto.
Número de
parto Vs tiempo de expulsión de la placenta.
Condición
corporal Vs tiempo de expulsión del feto.
Condición
corporal Vs tiempo de expulsión de la placenta.
Aislamiento
o no Vs tiempo de expulsión del feto.
Aislamiento
o no Vs tiempo de expulsión de la placenta.
En ninguno
de los casos pudo demostrarse dependencia entre las variables confrontadas.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
DANTZER, R
y MORMEDE, P. El stress en la cría
intensiva del ganado. Zaragoza:
Acribia, 1984, 13op.
FRAZER, A.
E. Comportamiento de los animales de granja. De. Acribia: Zaragosa. 1980.
282 p.
HAFEZ. E. S. E. Fisiología de la conducta. En: DUKES, H.H. y SWENSON, M.S. Fisiología de los animales domésticos. 4o ed. México: Aguilar, 1981. Vol 2. P 1340-1377.