Propuesta de un programa genético moderno para los criadores de Brahaman
La aplicación
de la teoría de la genética de poblaciones y de la genética cuantitativa en
la ganadería bovina de carne se hizo más importante en las últimas décadas
por el acelerado desarrollo de la computación electrónica. Esto generó para el criador principalmente dos posibilidades
todavía poco aprovechadas en la ganadería Tropical de América Latina: (1) Se
puede estimar el valor genético de los animales para los diferentes caracteres
de producción con gran exactitud, especialmente el de los toros y (2) es
posible integrar rebaños de todos los tamaños en una población y hacer esta
evaluación genética y la subsiguiente selección más efectiva, ya que el
trabajo genético en una población de por ejemplo 10.000 vacas integradas por
50 rebaños, es más funcional y exitoso que el mismo esfuerzo aplicado a cada
uno de ellos en forma aislada.
Hoy no es
cosa rara en los países con alto grado de organización que todas las vacas de
una sola raza (a veces millones) integren un programa genético nacional en
beneficio de todos los productores. Pero
en aquellos países, estos programas no se crearon de hoy a mañana sino en un
proceso paulatino y persistente que duró décadas.
Así, por ejemplo, los pequeños productores europeos se unieron desde
las primeras décadas de este siglo a fin de hacer pruebas genéticas para mutuo
beneficio y que constituyeron el inicio de un desarrollo que culminó en los
grandes programas genéticos nacionales que hoy realizan las asociaciones de
ciradores para sus respectivas razas.
En América
Latina Tropical existen las primeras experiencias al respecto.
Programas genéticos cooperativos fueron sugeridos para los criadores de
cebú de la República de México (Plasse, 1978) y Venezuela (Plasse, 1980,
1990) y “Normas de Evaluación Genética de Carne, Leche y Doble Propósito en
el Trópico Latinoamericano” fueron elaboradas y publicadas por la Asociación
Latinoamérica de producción animal (ALPA, 1988).
Los primeros programas ya existen en Brasil para Nelore (USP, 1995) y en
Venezuela para Brahman (Plasse, 1996; Montoni, comunicación personal) y pueden
existir otros no conocidos por el autor.
El presente
artículo tiene como fin reactivar las propuestas realizadas anteriormente y
rectificarlas en base a una experiencia de 20 años con pequeños programas
cooperativos en Venezuela. Porque
ya en 1977 iniciamos un programa cooperativo de pruebas de progenie con el uso
estratégico de la inseminación artificial (IA) con nueve rebaños y en el cual
fueron acumulados datos correspondientes a 50.000 vacas - años y su progenie
(Plasse, et al., 1988).
Posteriormente se fundó SEPROCEBÚ, un programa genético cooperativo,
en el cual se ha obtenido, hasta la fecha, resultados relacionados a 54.000
vacas - años y su progenie y mucha experiencia práctica.
El objetivo
de cada programa genético cooperativo debe ser la producción de reproductores
y semen de alto valor genético, tanto para los mismos integrantes del programa
como también para la venta a otros criadores.
Esto conduce dentro de la población a un mayor progreso genético que
aquel que cada ganadero solo puede realizar en su rebaño.
Requisitos para un Programa Genético Cooperativo
Para poder
implementar un programa genético cooperativo es indispensable que cada rebaño
que lo integre cumpla con los siguientes requisitos:
-
Implementación de una prueba de producción
(Plasse, 1989) en la cual se evalúen los caracteres de producción en todos los
animales. Esto se refiere tanto a
los caracteres reproductivos y de sobrevivencia, como especialmente también a
los pesos al nacer, al destete y a los 18 meses, que deben obtenerse en todos
los animales nacidos que sobrevivan y bajo condiciones ambientales uniformes
dentro de cada rebaño. No se debe
vender o eliminar antes de la toma del peso a 18 meses.
-
Implementación de programas sanitarios, de
pastos y de suplementación acorde a las condiciones ecológicas y económicas
que permitan a los animales expresar sus diferencias genéticas (Plasse et
al., 1989).
-
Ejecución, en parte del rebaño, de un
programa de Ia en tales vientres que garanticen un máximo rendimiento con esta
técnica de reproducción. Usar un
sistema de IA combinado con servicio natural que permita óptimos resultados en
el eficiencia reproductiva del rebaño (Plasse et al., 1988). Este
programa estratégico de IA es indispensable para el trabajo cooperativo, ya que
es la única forma de conectar genéticamente los rebaños por medio de toros
comunes llamados “toro de referencia” y usar toros en prueba y probados
superiores en varios rebaños.
-
Implantación de un sistema de manejo basado
en un temporada de servicio no mayor de 4 meses y un destete sistemático a una
edad de 7 a 8 meses.
-
Utilización de un programa de apareamiento y
selección que dirijan, en forma central para todo el programa, los genetístas
responsables.
-
Aceptación de la asistencia por parte del
personal que el grupo (asociación, cooperativo, etc.) emplee para tales fines.
Programa Genético Cooperativo en Estado Final
Como es fácil
comprender por medio de un ejemplo práctico los que es un programa genético
cooperativo, se señala en la figura 1 la propuesta de un plan de apareamiento y
selección que podría servir para una asociación de criadores Brahman u otra
organización que entre 200 rebaños reúna 50.000 vacas.
Estas cifras describen con aproximación la situación venezolana
(Gustavo Llamozas, expresidente de ASOCEBU, comunicación personal).
Obviamente, un programa así no podría hacerse de hoy a mañana y en el
próximo capítulo se señala cómo podría concebirse su creación en forma
modesta y su posterior evolución al estado final aquí explicado.
Es decir, un programa puede ser de mucho menor tamaño y también ser
bueno.
Las cifras
basadas en evaluaciones teóricas y experiencias prácticas,

Figura 1.
Programa anual de apareamiento y selección en un programa genético
cooperativo de 200 rebaños.
*
Los 417 toretes seleccionados dentro de los
individuales reemplazan un tercio de los 130 toros en SN.
Pero, para
acertarlas verdaderamente, se debe conocer los parámetros genéticos en esa
población (componentes de variancia, índices de herencia, correlaciones).
De manera tal que detalles de la Figura 1 pueden variar luego de una
evaluación genético - estadística de la población en la fase inicial.
También puede haber variación en las cifras debido a los niveles de
producción obtenidos. En el
ejemplo se ha usado, para la eficiencia reproductiva y la pérdida de valores
conservadores que puedan ser mejorados sustancialmente.
La magnitud
de los índices de herencia que se ha encontrado en poblaciones Brahman de
Venezuela no permite estimar el valor genético de los toros con suficiente
exactitud sin haber una prueba de progenie, la cual requiere un cierto número
de hijos por toro y no es posible realizar, o es de poca efectividad, en rebaños
pequeños. Sin embargo, en un
trabajo coordinado, en que se toma la población de 50.000 vacas en 200 rebaños
como si fuera uno solo, se pueden implementar estas pruebas de progenie
efectivamente, llegar a una estimación de valores genéticos de los toros con
alta precisión y ejercer una alta presión de selección usando solo un bajo
porcentaje de toros de valor genético superior. En este programa pueden integrarse también rebaños pequeños.
De las
50.000 vacas (Figura 1) se incluye en cada rebaño aproximadamente 50% en un
programa de IA. Los vientres que
anualmente se escogen para estos fines son los que en este momento brinden la
mayor posibilidad para concebir con esta técnica, a los que se les da un máximo
de dos servicios y luego un repaso con toros en servicio natural (Plasse et
al., 1988). Si de esta forma cada rebaño practica la IA con las novillas
bien desarrolladas, las vacas no lactantes y las multíparas paridas en el
primer mes de la temporada de parición, no bajará la eficiencia reproductiva
del rebaño, lo cual hemos comprobado hasta en condiciones extensivos durante 20
años.
Las otras
25.000 vacas se aparean en servicio natural con 1.250 toros de los cuales se
reemplazan en cada año el tercio que ya ha trabajado 3 años.
Los 417 toretes de 2 años necesarios provienen de los 15.000 producidos
por las 50.000 vacas y son los de mayor DEP (Diferencia Estimada entre Progenie,
igual a Diferencia Predicha, DP. Ver
Plasse, 1980, 1993a, b; Arango, 1996) que vienen después de los 120 toretes de
punta de los cuales se congela semen. Los
toretes fueron cirados en condiciones normales en cada finca de manera que se
les permitió expresar sus diferencias genéticas.
Es una
ventaja, si los mismos ganaderos procesan los datos de producción bajo
supervisión de técnicos de la asociación en un programa único acordado entre
ellos para tal fin. Nuestra
experiencia al respecto es positiva y resulta más ventajosa que algún
procesamiento central.
Una vez
procesados los pesos a 18 meses, se procede a analizar preferiblemente con el
Modelo Animal, o con otras técnicas analíticas similares, los datos de todos
los rebaños juntos. El primer análisis
tiene como fin el de calcular los DEP de los toretes para lo cual el sistema de
computación usará sus propios pesos y los de sus hermnaos, medio hermanos,
antecesores, etc.
El semen de
los 120 toretes seleccionados junto con el de aproximadamente 30 toros
seleccionados para una segunda prueba de progenie se distribuye al azar según
el plan de apareamiento diseñado y supervisado por los genetístas entre la
mitad de las 25.000 vacas asignadas a IA. Un
número de 30 a 40 hijos con pesos hasta los 18 meses en la primera prueba son
suficientes para decidir cuáles merecen una segunda prueba en la cual deben
completar aproximadamente 100 hijos para obtener una precisión (exactitud de la
estimación de la DEP) de 0.90 ó más. Aquellos toros preseleccionados en base a datos favorables en
servicio natural (de los 417 toretes) deben ir a una segunda prueba con IA para
alcanzar el número de 100 hijos.
La otra
mitad de las vacas asignadas a IA se inseminen con tanto toros probados y
positivos del banco de semen como consideren oportuno los genetístas.
Esta es la parte de los reaños que contribuirá más al progreso genético
de toda la población y constituirá la punta de la pirámide genética.
En un
segundo análisis antes del inicio de las temporadas de servicio, se calcula los
DEP de los toros reproductores tomando en cuenta sus propios datos más los de
sus familiares, especialmente de sus hijos producto de la prueba de progenie.
Los toros con DEP superiores y una precisión de por lo menos 0.90 y que
tienen por lo menos 100 hijos en 3 a 10 diferentes rebaños pueden ser
certificados como “toro probado” y entrar al banco de semen, en el cual se
podría mantener 30 toros y reemplazar cada año 5 a 10 con semen de toros recién
certificados. Esto significaría
que 0.03 a 0.06% de los 15.000 toros evaluados con pesos hasta 18 meses de edad,
entraríam finalmente en el banco de semen, lo que significa una muy alta presión
de selección, inalcanzable en un rebaño individual, porque, si este último
tiene por ejemplo 300 vacas y 10 toros en servicio natural e IA, necesitaría
seleccionar cada año tres toretes de remplazo lo que representa un 3% de los
producidos.
El número
de 30 toros en el banco de semen se justifica por complacer los diferentes
gustos y necesidades de los ganaderos y mantener una amplia variación genealógica
que permita evitar consanguinidad.
En la reunión
técnica anual que realicen los genetístas con los criadores se les explica los
resultados de la selección de toretes y toros y el programa de apareamiento
para la próxima temporada de servicio. En
esta reunión se determina también los toros de referencia que se usan para
conectar genéticamente los rebaños y hacer posible los análisis globales y la
comparación de animales entre rebaños. Los
toros de referencia son toros probados con gran presición y altamente
positivos. Su hijos imponen el estándar
genético entre los rebaños.
El uso de
ciertos toros de referencia será obligatorio para todos los ganaderos.
Sin embargo, una vez que un programa de esta naturaleza esté en marcha
por muchos años, el uso de toros de referencia puede ser innecesario.
La selección
de novillas y vacas se realiza en cada rebaño según el acuerdo entre el genetísta
y el ganadero y bajo los lineamientosdados en Plasse (1985) ampliados hoy en día
por nuevas posibilidades en el cálculo de DEP para hembras.
Es oportuno
enfatizar que en este programa genético no se trata simplemente de analizar
datos para calcular valores genéticos, sino de todo un plan diseñado y
supervisado en cada paso.
Los primeros pasos
¿Cómo
iniciar un programa de esta naturaleza? Debe
ser recomendado en forma pequeña, ganar experiencia, consolidarlo y ampliar
paulatinamente el número de vacas y ciradores incluidos.
Pueden haber diferentes formas de impulso inicial: (1) una asociación de
criadores instrumenta el inicio de un programa cooperativo con 10 a 20 criadores
progresistas que reúnan por lo menos 5.000 vacas.
Se supone que la formación de un moderno programa genético entre sus
socios es un mandato prioritario de una asociación.
(2) Un grupo de criadores
con inquietudes semejantes y un grado tecnológico similar en sus rebaños
forman los que podríamos llamar una “Cooperativa Genética” y busca los
mecanismos de funcionamiento a través de la iniciativa propia con la colaboración
de profesionales calificados o a través de una institución científica o de
asesoría técnica. Un comienzo con
10 a 30 productores y 5 a 10 mil vacas parece un caso óptimo.
Ellos deben cumplir con los requerimientos y trabajar bajo una dirección
técnica de profesionales, entre ellos una o varios con formación avanzada en
genética bovina. Deben aprender a
trabajar en forma coordinada y bajo un esquema de cierta rigidez.
Por otro lado, no perderán muchas libertades y las pocas restricciones
son en beneficio de ellos mismos.
Ejemplo de un Pequeño Programa Genético
Cooperativo
Como un
ejemplo para el inicio de un programa genético cooperativo pequeño, puede
servir el de SEPROCEBU en Venezuela. Consciente
de la importancia de la genética moderna en el aumento de la productividad de
sus rebaños, un gurpo de siete ganaderos se reunió en 1989 con el autor, con
el fin de fundar lo que se podria llamar un Cooperativa Genética, a la cual se
dio el nombre de SEPROCEBU (Sementales Probados Cebú).
La idea básica
era de reunir esfuerzos y recursos para hacer, con la asesoría de
profesionales, un programa genético integral para siete rebaños élites de
Brahman cuyo fin era la producción de toros y semen para la venta y para los
propios rebaños élites y comerciales. Los
ganaderos estaban conscientes que de esta manera, trabajando con una población
de mayor tamaño, podrían aprovechar mejor la tecnología de la moderna genética
de poblaciones en comparación a los trabajos aislados de cada uno en su rebaño
de menor tamaño, y así producri toros genéticamente mejores para ellos mismos
y para la venta.
SEPROCEBU
tiene como norma una temporada de servicio de 3 a 4 meses y un destete sistemático
a los 7 u 8 meses de edad. Solamente
así es posible cumplir con el calendario anual de trabajo y tener los
resultados cuando se necesitan. Debido
a que los rebaños se encuentran en diferentes zonas ecológicas, hay temporadas
de servicio de verano (febrero a mayo, sequía) y de invierno (mayo a agosto,
lluvias), de manera tal que se logre a duras penes obtener todos los pesos a 18
meses hasta diciembre, mes en el cual se analizan los datos para hacer las
pruebas genéticas para la selección de toros, que se efectúa a mediados de
enero, ya que al inicio de febrero comienzan los primeros hatos su temporada.
El programa
genético SEPROCEBU, como se desarrolla actualmente, se observa en la Figura 2.
Se cuenta con 5.600 vientres en servicio con una participación entre 300
a 1.300 en cada uno de los siete rebaños.
De esta población aproximadamente un 54% va a inseminación artificial y
2.600 vacas a servicio natural. Se
producen anualmente aproximadamente 1.700 toretes con pesos al nacer, destete y
18 meses. No se realiza ninguna preselección y todos los animales son
evaluados hasta los 18 meses de edad en una prueba de producción (ALPA, 1988;
Plasse et al., 1989).
A estos
toretes se les calcula para los pesos al nacer, destete y 18 meses su Diferencia
Esperada de Progenie (DEP), que es su valor genético estimado en base a sus
pesos y los de sus medio hermanos, hermanos y antecesores.
La DEP de un determinado torete indica cómo su futura progenie se va a
comportar con relación a los hijos de un torete de SEPROCEBU cuyo DEP es cero.
De los 15 toretes de mayores DEP y que cumplen con los demás requisitos
de la empresa, se congela semen en un solo centro que colabora con SEPROCEBU.
Este semen se usa en forma diseñada en la mitad de las vacas que van a
IA con el fin de realizar una primera prueba de progenie.
Toros cuyos resultados en peso a 18 meses de sus hijos después de la
primera prueba son negativos se descartan de una vez y aquellos que tienen una
DEP positiva a 18 meses y con precisión (la exactitud con que está evaluada la
DEP) mediana se evalúan en una segunda prueba tres años después de la
primera. Si luego de la evaluación
de sus hijos a 18 meses en esta segunda prueba el toro tiene una precisión de
0.90 ó más, lo que quiere decir que repetirá en el futuro esta DEP con gran
confiabilidad, se le otorga un certificado en “toro probado” con los datos
pertinentes y se permite la comercialización de las dosis de semen que no
necesitan los socios de SEPROCEBU.
*
Los 43 toretes seleccionados dentro de los
rebaños individuales reemplazan un tercio de los 130 toros en SN.
Este tipo
de toro tiene normalmente su DEP evaluada en base a más de 100 hijos, en cinco
a siete rebaños de cinco estados del pais, además de la información de otros
familiares y de sus propios pesos como becerro. Ellos entran al banco de semen en el cual se aspira tener en
el futuro 10 toros probados. La
otra mitad de las vacas en IA se insemina con 5 a 10 toros probados y
superiores. Es decir, la mitad de
las vacas en IA es usada para probar toretes preseleccionados y la otra mitad es
asignada a toros de alto valor genético y alta precisión, garantizando así un
progreso genético en el rebaño.
Las 2.600
vacas en servicio natural requieren de 130 toros, de los cuales se cambia un
tercio anualmente, de manera tal que un toro trabaja 3 años.
Los 43 toretes de reemplazo que se necesitan cada año son de los 1.700
producidos por SEPROCEBU, pero seleccionados dentro de cada rebaño.
El programa
de inseminación artificial está basado en el principio de dar no más de dos
inseminaciones y colocar la vaca después con un toro de repaso usando los
vientres más aptos para concebir con esta tecnología y sin sacrificar en la
eficiencia reproductiva del rebaño (Plasse et
al., 1988).
El programa
genético de SEPROCEBU, y de cada uno de sus rebaños, está dirigido por el
genetísta y cada ganadero subordina sus intereses individuales al interés de
la Cooperativa donde, en lo posible, se toma en cuenta la particularidad de cada
rebaño y los deseos de cada dueño, si esto no es contraproducente para la
causa común.
Bajo la
supervisión del coordinador de campo, los ganaderos generan y procesan en
microcomputadores la información resultante de la prueba de producción.
Para estos fines los criadores usan un programa único que fue elaborado
por el Profesor Omar Verde y sus colaboradores en base a 25 años de experiencia
con programas de computación para la prueba de producción confeccionados y
usados por las Cátedras de Genética y de Estadística, de la Facultad de
Ciencias Veterinarias, Universidad Central de Venezuela.
Los datos producidos en las fincas se analizan en un computador central
de SEPROCEBU. Antes se usaba el
programa Harvey con un modelo lineal por cuadrados mínimos, ahora se usa un
programa de Modelo Animal desarrollado por el Dr. Van Vleck en Nebraska, USA y
cedido gentilmente gracias a relaciones con el Dr.
Cundiff. En diciembre 1995
los profesores Jesús Arango y Omar Verde usaron esta avanzada tecnología por
primera vez en Venezuela para calcular los valores genéticos de 32.634 animales
de SEPROCEBU (1990-95).
Una vez
calculados los valores genéticos expresados como DEP de los toretes de 2 años
y de los reproductores con progenie, el genetísta presenta a los ganaderos el
listado de toretes seleccionados para la congelación y el listado de todos los
toros usados en el pasado y presente como reproductores.
En este listado se seleccionan los toros que se van a certificar como
probados y los que se van usar en el programa de inseminación en la próxima
temporada de servicio y se determina cual semen se va a eliminar.
El genetísta también porpone dos “toros de referencia” altamente
probados y positivos, de los cuales cada ganadero tiene que usar por los menos
uno obligatoriamente, para conectar los rebaños genéticamente.
Antes de la
temporada de servicio correspondiente el genetísta diseña con cada ganadero el
plan de apareamiento, es decir, cuáles toros (semen) va a usar y con cuantas
vacas, siempre teniendo como orientación el programa de apareamiento global de
SEPROCEBU. La selección de
novillas y vas se practica dentro de cada rebaño bajo la orientación del genetísta
y según los alineamientos explicados en Plasse (1985).
SEPROCEBU
ha efectuado siete temporadas de servicio con un plan de apareamiento organizado
y supervisado y ha evaluado seis cosechas de toretes y 162 reproductores con
progenie. El progreso genético en
años recientes justifica buenas esperanzas y el aumento fenotípico de los
pesos ha sido alto. Los ganaderos
han sido excelentes colaboradores y son entusiastas.
Si bien es cierto que cada ganadero ha perdido la libertad de usar
cualquier toro en cualquier tipo de apareamiento, la restricción de esta
libertad es mínima y en beneficio de la causa común. SEPROCEBU produce actualmente los toros Brahman genéticamente
mejor evaluados en Venezuela.
Lo anterior
puede servir como un ejemplo. En un
pais pueden desarrollarse independientemente varios de estos programas para una
determinada raza y una vez que estén consolidados puede cooperar entre sí o
unirse. También es posible que una
asociación de criadores inicie un programa como el de SEPROCEBU y lo amplie
paulatinamente hasta llegar a un programa nacional en 2 a 3 décadas (Plasse,
1990).
Perspectivas
La
cooperación entre ganaderos al nivel del mercado, tanto para obtener los
insumos como para vender sus productos, será más importante cada día. Programas genéticos cooperativos serán un imperativo en el
futuro de la ganadería tropical. Los
criadores de los países con ganadería en avanzado estado de desarrollo tecnológico
han mostrado el éxito de estos programas.
La tecnología existe también para la ganadería tropical.
El sí se logra hacer, más que un problema tecnológico, es uno humano.
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