Manejo Alimenticio y balance nutricional en vacas lecheras
INTRODUCCIÓN.
En Colombia y en general los países tropicales presentan una gran diversidad de condiciones climáticas y productivas, aquí se han establecido sistemas de producción ganaderos con diferentes modelos alimenticios tanto para vacas lecheras, ganados de cría y ceba y sistemas de doble propósito.
Estos
sistemas integran gran variedad de factores en el manejo alimenticio, que va
desde los pastoreos extensivos y rotacionales, hasta los sistemas de
confinamiento con forrajes conservados, sin embargo la productividad ganadera
nacional registra índices muy bajos, ya que en las 26.7 millones de hectáreas
establecidas en pastos solo se encuentran alrededor de 21 millones de cabezas,
lo que representa una carga animal de 0.79 animales por hectárea.
Hoy en día
la lechería especializada en el país reconoce la utilización de pastos y
forrajes como la base principal de
su alimentación y la mejor alternativa para disminuir los costos de producción;
sin embargo la utilización de henos, ensilajes y suplementos concentrados han
incrementado su uso en los últimos años como
alternativas para mejorar la productividad ganadera, no solo en animales; sino
en litros de leche por vaca y por hectárea.
Cuando hablamos de nutrición solo tocamos una parte de los que se considera como manejo alimenticio, pero las vacas no responderán a programas de balanceo de raciones, si es que existen limitaciones en factores claves como la forma de suministrar los alimentos, la comodidad del animal, problemas sanitarios, ineficiencias reproductivas y deficientes programas de ordeño.
Según
Chalupa, 1995; En la alimentación de las vacas hay por lo menos cinco raciones:
La formulada por el Zootecnista nutricionista, la ración mezclada en la planta
de alimentos, la ración mezclada en el establo, la ración suministrada a la
vaca y la mas importante, la ración consumida por las
vacas.
En las épocas
de crisis como la actual los
ganaderos limitan la alimentación de los animales disminuyendo los costos en
fertilización de pasturas y
suplementos alimenticios, y lo sustituyen por ingredientes baratos, es aquí
cuando el nutricionista debe revisar estos programas ya que decisiones erróneas
causan disminuciones en la producción y problemas reproductivos o sanitarios,
disminuyendo al final las ganancias económicas.
EL RUMIANTE Y LA BASE FORRAJERA.
Los
rumiantes son animales policavitarios es decir un estomago con cuatro
compartimientos lo cual le permite extraer nutrientes de alimentos fibrosos como
los pastos y los residuos de cosecha.
El alimento
una vez entra al rumen sufre la acción de los microorganismos para formar proteína
microbial con la cual se cubre el 70% de los requerimientos proteicos y de igual
manera la formación de ácidos grasos volátiles que resultan ser la principal
fuente de energía para el animal, proporcionando el 60 al 80% de los
requerimientos energéticos. La proteína microbial y los fragmentos de alimento
que no sufrieron la acción de los microorganismos en el retículo - rumen van
pasando al omaso para la extracción
de agua y separación de las partículas más pequeñas, luego se hace una
predigestión ácida en el abomaso y el intestino donde ocurre el proceso de
digestión de igual forma que los monocavitarios.
La alimentación en los sistemas actuales de producción equivale a un 40 a 50% de los costos totales en una explotación lechera, es por ello que maximizar el uso de forrajes es la alternativa para disminuir los costos unitarios ocasionados por alimentación.
Los
forrajes de acuerdo a su estado de madurez y crecimiento presentan diferentes
niveles de energía, proteína y fibra , es por ello que un pasto inmaduro es
alto en energía y proteína, pero bajo en materia seca total y fibra; sin
embargo a medida que madura el pasto se disminuye la energía y la proteína y
aumenta la cantidad de fibra. Ante esta situación se están manejando conceptos
como la base forrajera donde se visualiza el potencial del pasto para alimentar
animales, calculando la cantidad de leche o de carne que se puede producir a
partir del forraje básico, asumiendo un animal que no pierda peso y se siga
reproduciendo y los análisis de degradabilidad ruminal son una base para
determinar los tiempos adecuados de cosecha de los pastos acordes con la
fisiología de cada pasto o forraje.
Cuadro 1.
Bases forrajeras calculadas para algunos forrajes.
|
FORRAJE |
BASE FORRAJERA (LITROS/VACA) |
|
Brachiaria Brachiaria + Leguminosa Estrella Kikuyo Kikuyo
+ Rye grass + Trebol |
4 a 6 6 a 8 6 a 10 8 a 14 12 a 16 |
* Fuente : Finca S.A. 1998.
Es a partir
de la base forrajera que se deben plantear posibles suplementaciones en el caso
de que se requiera bien sea para corregir deficiencias nutricionales o para
aumentar las producciones de leche o carne.
LA VACA RECOLECTA SU HIERBA
Voisin en
el libro “La vaca y la hierba”, nos deja algunas reflexiones practicas
acerca de las técnicas utilizadas por el rumiante para cosechar los pastos; Es
así como surgen las siguientes preguntas : Cuanto pasto recolecta el animal ?,
Cual es el ingreso de nutrientes que realmente llega a mis animales? , Que tan
selectivo es el animal?, Que parte de la planta le gusta comer?, etc.
Como se observa estas simples preguntas pueden modificar substancialmente
un balance nutricional en vacas en pastoreo, luego las técnicas desarrolladas
para estas actividades como son los aforos de potreros, toma de muestras de
forrajes, deben de estar muy ligadas a los hábitos de consumo en cada una de
las fincas y no solo referirse a información trasplantada de otras regiones,
con desarrollo de estandares alimenticios diferentes.
La cantidad de materia seca ingerida por los animales en pastoreo esta influenciada por varios factores : fase o estado fisiológico del animal, nivel de producción, condición genética del animal, estado de madurez del pasto y condiciones ambientales como temperatura, humedad y velocidad del viento, presencia de parásitos externos, etc.
En el
inicio de la lactancia se presenta un balance energético negativo debido a que
la producción de leche se eleva más rápido que el consumo de materia seca,
reduciéndose su consumo entre un 30 a 40%. El máximo consumo de materia seca
ocurre comúnmente entre la 3 y la 6 semana más tarde que el pico de producción.
(NRC. 1989).
En nuestro
país es común que los animales se vean afectados por el éstres calórico,
donde el efecto más notorio es la reducción en el consumo de alimento y en la
producción. West, 1995. Afirma que un vaca de 575 Kg produciendo 26 Kg de leche
declina su ingestión en un 9% y las necesidades del cuerpo aumentan un 20%,
cuando se pasa de una temperatura de 20 grados a 35 grados centígrados.
AFORO DE POTREROS y CONSUMO DE MATERIA SECA
La técnica
de aforo de potreros debe acompañarse en campo con la medición del contenido
de materia seca en los forrajes, para realizarla se debe contar con un horno
microondas y una báscula, esto nos dará una mayor aproximación de lo que
ingiere diariamente el animal, pero la observación de llenado de la panza y la
condición general del animal debe ser la base para llegar a esta aproximación
en el consumo, cuando se relaciona con la oferta de forraje, la realización de
la química húmeda en el pasto nos presenta los valores de proteína, fibra
detergente ácida y neutra, carbohidratos no estructurales, así como el
contenido de minerales presente en el pasto. La realización de otros análisis
dependerá de las directrices dadas por el técnico cuando se sospecha de
presencia de otros elementos como por ejemplo los nitratos.
Algunos
autores reportan ecuaciones para la predicción del consumo de materia seca
C.M.S. = (
B.W. * 0.0185) + ( U FCM
* 0.305d), donde B.W es el peso corporal en kg, U
LCG,
es el nivel de produccción en Kg, ajustados al
4% de grasa.. NRC.1989.
Estas
ecuaciones han sido desarrolladas en otros países con condiciones ambientales
diferentes, esto puede acarrear errores en la predicción con lo que se balancea
la ración en forma inadecuada.
Blake R.W,
et al. 1992. desarrollaron un sistema de para evaluar el consumo de materia seca
usando el sistema de carbohidratos y proteína de la Universidad de Cornell,
para predecir el consumo de materia seca en el trópico, en ella incluyen los
efectos del pastoreo, el calor y el tipo de animal y varian de acuerdo a estas
relaciones los requerimientos diarios de el animal.
C.M.S = P.C0.75 * (0.1462Nm - 0.0517 Enm2 -
0.0074) + 0.0305 LCG
Donde, P.C0.75 = Peso metabólico, Enm = Energía para mantenimiento, Mcal/Kg. y LCG = leche corregida en grasa al 4%.
MANEJO ALIMENTICIO DE LA VACA PREPARTO.
El período preparto es la oportunidad para que la vaca se prepare adecuadamente para la nueva lactancia, en este período corresponden dos fases: vacas entre los 60 y 21 días preparto y la fase de transición ósea los últimos 21 días antes de la parición.
Las vacas secas prefieren forrajes maduros y bien balanceados, esto significa que las practicas rutinarias del ganadero de pastorear las vacas detrás de los animales en producción o en lotes de muy baja disponibilidad de pastos conllevan a altos riesgos nutricionales, como puede ser retardo en el desarrollo fetal, terneros débiles al nacer, poco peso al nacimiento y pérdida en la condición corporal de la vaca.
Una vaca seca debe recibir al menos 11.72 megacalorias de energía neta de lactancia y unos 856 gramos de proteína cruda al día.
La condición corporal de este grupo de animales debe estar entre 3.5 y 4.0 en la calificación de (1 a 5), ya que si la condición es baja su recuperación será poco probable debido a la baja eficiencia de estos animales en convertir la energía del alimento en grasa corporal. Entre las alternativas que se tienen para mejorar la condición corporal están: Dejar descansar la vaca más de 60 días, sin embargo varios trabajos reportan que este procedimiento puede reducir la lactancia posterior si el período seco se alarga más de 90 días, como regla general se recomienda secar las novillas con 75 días para darle mejor posibilidad de recuperación. (Butcher.1974).
la ganancia
de peso en esta fase debe ser de 400 a 600 gramos por día;, según McGuffey
(1994), una vaca preñada de 650 kg de peso requiere para su mantenimiento 1.3
veces más de energía, tres veces más de proteína cruda, 1.77 veces más de
calcio y 1.47 veces más fósforo que una vaca vacía del mismo peso.
LA TRANSICIÓN FACTOR CLAVE EN EL ÉXITO DE LA
LACTANCIA
En el período
próximo al parto 15 a 21 días antes del mismo, las vacas se deben prepararse
para que resistan todos los cambios metabólicos y fisiológicos a los cuales se
va a someter antes y después del parto. estos cambios incluyen un rápido
crecimiento del feto, proliferación alometrica del tejido glandular mamario,
crecimiento de papilas ruminales y disminución en el consumo de materia seca.
El programa de transición debe tener como objetivos los siguientes : Parto sin complicaciones, cada vaca deberá parir un ternero saludable y proveerle del calostro adecuado; permanecer libre de enfermedades metabólicas (cetosis, fiebre de leche, laminitis, desplazamiento de abomaso,etc) o infecciosas (mastitis y metritis); experimentar un consumo acelerado de alimentos; observar un aumento exponencial en la producción de leche en las primeras etapas de la lactancia y facilitar la involución uterina para retornar más rápido al ciclo estral.
En el corto período antes del parto se extraen grandes cantidades calcio de la sangre y van a la ubre para ser parte del calostro, la cantidad de calcio del calostro puede ser 8 a 10 veces mayor que la que esta en la sangre y su caída produce la fiebre de leche o hipocalcemia. El uso de sales aniónicas (cloruro de calcio, sulfato de magnesio, sulfato de calcio y sulfato de amonio), en vacas próximas puede ayudar a prepararlas para la demanda elevada de calcio sanguíneo. Las sales aniónicas disminuyen la diferencia entre aniones y cationes en las raciones DAC = miliequivalentes (Na + K) - (Cl + S) por 100 gramos de materia seca. Beede,D.K. (1992).
Para balancear una ración en vacas secas siga las
siguientes recomendaciones:
* Suministre forrajes con baja fertilización de nitrógeno y potasio.
* Analice todos los ingrediente de la ración, en especial el contenido de sodio, potasio, cloro y azufre.
* Calcule
la diferencia entre aniones y cationes de la ración base. Cuadro 2.
Cuadro 2. Efecto de la adición de una sal anionica
sobre el DCA en vacas secas, pastoreando
Kikuyo de alta fertilización con 2 Kg de
suplemento.
|
CONSUMO
DE SAL ANIONICA (Gramos) |
DIFERENCIA
CATION- ANION (DCA) (mequi/100g
de materia seca) |
|
0 100 600 1000 1250 |
+ 88 +81.3 +42.9 +8.9 -12.5 |
* Osorio,F. Finca S.A. 1998.
El cuadro
nos muestra las dificultades practicas que se tienen en nuestro medio para
lograr un buen balance catión - anión adecuado, ya que dietas altas en potasio
(Pastos fertilizados con porquinazas) necesitan altas cantidades de una sal
anionica para equilibrar estas cargas y estas por lo general son de bajo
consumo, con lo que se predispone el animal a problemas de fiebre de leche en
especial por hipomagnesemia.
* La diferencia catión-anión debe ser idealmente de - 10 a -15 miliequivalentes por cada 100 gramos de materia seca.
* Suplemente con minerales de alta disponibilidad y cloruro de amonio, con cuidado si existe mucho nitrógeno no proteico o nitrógeno soluble en la ración.
* El NaCl y el Kcl no pueden ser usadas para cambiar la DAC, ya que son sales neutras.
* El pH
promedio de la orina debe ser de 5.5 y 6.0 , si este es menor
a 6.5 entonces el alimento esta causando
el efecto deseado, sino se puede estar presentando una alcalosis que
generalmente predispone a una
hipocalcemia, faltanto 10 días antes del parto use un potenciometro o
tirillas indicadoras de pH para ver estas
situaciones y tome los correctivos necesarios.
Cuadro 3. El
pH de la orina puede predecir el nivel de calcio que tendrán las vacas al
parto.
|
DCA de la Ración |
pH de la orina de vacas próximas al parto |
Equilibrio ácido básico de las vacas próximas |
Nivel de Calcio de la vaca recién parida |
|
POSITIVO |
8.0 a 7.0 |
Alcalosis |
Nivel bajo de Calcio |
|
NEGATIVO |
6.5 a 5.5 |
Acidosis metabólica leve |
Nivel normal de Calcio |
|
|
menos de 5.5 |
Crisis de sobrecarga renal |
|
* Beede D., Davidson. U. Michigan. 1995.
* Cantidades excesivas de sales anionicas limitan la ingestión de los suplementos, debido a la baja palatabilidad de las mismas, use melaza o saborizante para contrarestar este proceso.
* El balance energético del animal se puede conocer revisando los niveles de ácidos grasos no esterificados en la sangre.
* La situación de la proteína en el animal se puede revisar determinando los niveles de nitrógeno uréico en la sangre (BUN) o en la leche (MUN).
* Observe los picos de lactancia de la vacas en producción que han entrado a estos tipos de manejo en el período seco y realice una retroalimentación a el proceso si es necesario, los picos deben ser altos y sostenidos.
* El nivel
de grano a suministrar debe estar entre 0.5 y 0.8 % del peso vivo, la ultima
semana para el parto,
esto es entre 2.5 y 4.0 Kg de concentrado.
Cuadro 4.
Alimentación por fase del grupo de vacas secas.
|
NUTRIENTE |
VACA SECA (60-21 días P.P) |
VACA PRÓXIMA (21 D. P.PARTO) |
| Materia seca (kg/día) |
12.7 |
10 |
| Energ. neta lactancia (Mcal/Kg) |
1.25 |
1.6 |
| Proteína bruta (% de M.S) |
12.5 |
15.9 |
| Proteína soluble (% de la P.B) |
40
- 50 |
26
- 30 |
| Proteína sobrepasante (% P.B) |
26
- 30 |
36
- 40 |
|
F.D.N (% M.S) Mínimo Calcio (% de M.S.) Fósforo (% de M.S) Magnesio (% de M.S) |
0.39 0.24 0.16
|
* National Research Council. 1989.
COMO SE LOGRA UNA RACIÓN PARA VACAS LECHERAS DE
ACUERDO A SU FASE.
Son varios
los factores que se deben tener en cuenta en el correcto manejo alimenticio de
las vacas lactantes, entre ellos el consumo de materia seca y los ingredientes
que se utilizan en la ración completa (Pastos, forrajes, suplementos y
minerales).
El inicio
de la lactancia marca un cambio radical para el animal, sus requerimientos
nutricionales aumentan dramáticamente mientras su consumo de materia seca se
deprime, lo que trae como consecuencia un balance energético negativo y una
consecuente perdida de peso corporal. Gráfica 1.

Para lograr
la máxima producción de leche de una vaca, se debe de disponer de forraje
suficiente de buena calidad, sin embargo vacas que producen más de 15 litros de
leche por día son incapaces en nuestro medio de consumir la cantidad de materia
seca a partir del pasto para llenar los requerimientos, lo que se traduce en
perdidas de peso de los animales. Esta pérdida de peso causa retardo en la
entrada de celos y fallas en la preñez, pero esto puede disminuirse si se
siguen algunas estrategias como:
* Suministro de forrajes de buena calidad, a partir de realizar correctivos adecuados al suelo y fertilizaciones estratégica al pasto o forraje.
* Uso de suplementos proteico - energéticos en la ración.
* manejo de recursos locales, como forrajes arbóreos (matarratón, nacedero,etc) o residuos de la agroindustria, como semilla de algodón, cascarilla de soya, salvado de maíz.
* Utilización de suplementos forrajeros más concentrados en materia seca, como ensilajes de maíz o sorgo y henolajes o henos de pastos o alfalfas.
* Manejo de núcleos proteícos en dietas bajas en proteína.
* Inclusión de aceites y grasas protegidas en la ración.
*
Suplementación mineral acorde con el requerimiento de la base forrajera.
Para reconocer problemas alimenticios en la ración de las vacas lecheras se deben tener en cuenta varios aspectos:
* Chequeo de condición corporal, en la cual las vacas no deben perder más de un punto de condición desde que pare hasta que pasan los 60 días posparto, el mínimo de condición aceptado es de 2.5 / 5.0.
* Revise el consumo de materia seca.
* Verifique los picos de producción.
* Este atento a la persistencia de la lactancia.
* Observe el estado general de la vaca, y que no hayan síntomas de acidosis, cojeras,etc.
* Presencia de heces liquidas o muy duras.
* Prueba de urea en sangre o leche, el BUN debe estar entre 16 y 18 mg/100 ml, de lo contrario se sospecha
de desbalances en el nivel proteico de la dieta o su relación proteina-Energía.
* Prueba de ácidos grasos no esterificados, sirven como indicadores del déficit energético en la dieta.
* Colesterol es un buen indicio para observar el aporte de fibra en la dieta, o las deficiencias de energía.
* Irregulares análisis de grasa o proteína en la leche.
* Deficientes parámetros reproductivos.
*
Comportamientos erróneos en el consumo (consumo de tierra, raíces o arboles)
COMO SE BALANCEA UNA RACIÓN
Con el propósito
de balancear una ración en vacas lecheras se debe analizar primero el sistema
de producción utilizado y los recursos alimenticios con que se cuenta.
Nuevamente
se debe recalcar sobre la verificación del consumo de materia seca por parte de
los animales, esto a partir de los aforos de potreros o la cuantificación del
ofrecimiento forrajero en sistemas de confinamiento; sin embargo la ración
formulada por un nuticionista en algunos casos no se parece en nada a la
consumida por las vacas debido a los errores de cuantificación de la dieta básica,
para la formulación de raciones de vacas recién paridas se deben tomar la
información de las vacas, cuando están haciendo su pico de producción; es así
que un hato que posea valores ajustados de 6000 litros en lactancias corregidas
a 305 días deben ser balanceadas la ración para
un promedio de producción de 28 litros, a medida que las vacas avanzan
en su lactancia se disminuirá los contenidos de la formulación, sin que se
excedan los requerimientos de cada fase, modernamente se cuenta con programas de
computación diseñados para estos efectos con lo que el técnico gana en tiempo
y precisión en la toma de decisiones nutricionales.
Las
raciones para vacas lecheras en primera fase deben contener entre 16 y 17% de
proteína cruda, y 14% a 16% para la segunda fase. La proteína sobrepasante
debe ser 35% a 40% de la proteína total de la ración y su incremento deberá
estar asociado a la inclusión de grasas protegidas y a la presencia de forrajes
con altos contenidos de proteínas solubles como el Rye grass y Kikuyo, niveles
altos de urea en sangre pueden indicar formulaciones inapropiadas en la ración
afectando los porcentajes de concepción; entre las fuentes que contienen altos
niveles de proteína de sobrepaso se encuentran la harina de pescado, el afrecho
de cervecería y la soya extruída o tostada, dietas a base de ensilaje de maíz
requiere un fuerte reajuste en aminoácidos como la lisina y metionina; los
suplementos comerciales actuales buscan prevenir estas deficiencias, durante el
éstres calórico la proteína cruda degradable no debe exceder del 61% de la
proteína cruda total.
Como se cubren los requerimientos de energía...
La densidad de energía en nuestras raciones deben estar por encima de 1.5 Mcal
/ kg y 1.7 Mcal / kg cuando se poseen vacas de un alto potencial genético, en
estas raciones se sugiere el uso de grasa inertes en el rumen tales como:
ALIFET, MEGALAC, ENERGY BOOSTER 100 O CAROLAC. Los niveles de grasa no deben
exceder el 5 al 6% de la ración, la cual idealmente debe poseer 1/3 de la grasa
a partir de ingredientes normales de la ración, 1/3 de aceites vegetales y 1/3
de grasa de sobrepaso; cuando se use soya extruída o tostada y aceites
vegetales reajuste los niveles de calcio y magnesio
en la dieta.
Los
carbohidratos no estructurales (los que no componen la fibra) deben mantenerse
entre 30% a 35% de la ración, sin embargo el proporcionar azucares en exceso y
carbohidratos fácilmente fermentables como los almidones en presencia de dietas
bajas en fibra dan como resultado acidósis y problema s en el porcentaje de
grasa de la leche. Un nivel bajo de ph en el estiércol pueden
indicarnos un exceso de almidones escapando del rumen y que están siendo
fermentados en los intestinos, para prevenir casos de acidósis se recomienda
dar alimentaciones de concentrados mas frecuentes que no superen el 0.6% del
peso corporal por alimentación, esta practica también es común hacerla con
los pastos utilizando el recurso de la cerca eléctrica móvil, recuerde que
entre menores cambios existan menos se alterara el funcionamiento ruminal.
Mantener el nivel de fibra en la ración le
proporciona salud a los animales.. anteriormente
se asociaba con una ración fibrosa a una dieta de baja calidad, hoy las
raciones para vacas deben de poseer un mínimo de fibra que asegure el buen
funcionamiento ruminal, para esto se debe proporcionar al menos 21% de fibra en
detergente ácido en la ración y por lo menos un 2.2 a 2.4% del peso corporal
de la dieta debe se proveniente de los pastos o forrajes., la fibra detergente
neutra regula el consumo voluntario y debe permanecer “idealmente” entre un
30 a 32% en la ración.
El pH del rumen debe ser por encima de 6.0%, un valor más bajo limita la digestión de la fibra y la síntesis de proteína, además el potencial de acidósis causa disminución en la ingestión de los pastos.
Una fibra
muy corta puede causar deficiente apetito o reducciones en el porcentaje de
grasa de la leche, cuando use ensilajes de picado muy fino o pastos tiernos como
el rye grass, asegúrese colocando fibra larga o “efectiva” a partir de un
heno o un residuo de cosecha como el tamo de trigo. Estas recomendaciones nos
evitan el uso de sustancias como el bicarbonato de sodio que si bien amortigua
en pH en el rumen, también eleva sustanciablemente el costo de la ración.
Programas
de alimentación suplementaria en épocas de escasez de forraje deben ser
implementados en nuestras ganaderías usando recursos como los henolajes,
ensilajes, residuos agrícolas o suministros de materias primas ideales para
estos momentos como es la semilla entera de algodón.
El agua nutriente básico, pero olvidado... todos
los técnicos y ganaderos saben de la importancia del agua para la vaca lechera
en el mantenimiento de los fluidos, el balance iónico, el metabolismo de
nutrientes, la eliminación de desechos por el animal, la regulación de calor,
etc.; pero muy pocos se preocupan por estimar su consumo, dietas tropicales
aumentan los requerimientos de agua debido a la mayor actividad realizada por
los animales para obtener su alimento, largas caminatas o condiciones
ambientales extremas de temperatura, humedad y radiación, algunas mediciones
realizadas en el Valle del Cauca con vacas holstein consumiendo ensilaje de maíz
reportan hasta 140 litros de agua consumida por los animales (Londoño y
Morales, 1994); sin embargo muchos ganaderos solo dejan pequeños bebederos para
gran cantidad de animales en los potreros.
No olvide la suplementación mineral..
El manejo nacional de la suplementación mineral se ha limitado en casi
su totalidad al uso o no de una sal mineral de algún porcentaje de fósforo,
sin importar en muchos casos los consumos por animal por día de la misma, el
aporte mineral de la base forrajera y de los otros componentes de la ración
como el concentrado. Hoy la suplementación mineral esta enfocada a mejorar la
disponibilidad de los minerales en los pastos a través de programas de
correctivos y fertilizaciones adecuadas y posteriormente suministrar un grupo de
minerales (en la sal mineral) que sirvan para complementar los aportes de la
base forrajera.
Antes se reconocía la importancia del Calcio y Fósforo en la nutrición de vacas de leche por sus funciones en la formación de tejido nervioso y esquelético, además de la regulación energética por parte del fósforo y la acción enzimatica y de permeabilidad de membranas del calcio, sin embargo no solo hoy estos minerales se observan con detenimiento en la ración de vacas lactantes.
En el
cuadro 5, se aprecian otros elementos como el magnesio, potasio, sodio, azufre y
algunos microelementos como el cobalto, cobre, zinc, manganeso, yodo, hierro y
selenio, que ya son tenidos en cuenta
en los balances alimenticios, observando especialmente su nivel de
disponibilidad para el animal.
En épocas de éstres de calor se recomienda usar una adición de algunos minerales como es el potasio, el sodio y el magnesio.
vacas con
altas producciones (por encima de 30 litros), deben de tener suplementaciones
minerales con productos que tengan los minerales en forma de quelatos, en
especial el Co, Cu, Mn y el Zn, productos como la metionina de zinc ya son una
alternativa de suplementación mineral para el formulador de raciones.
Cuadro 5.
Requerimientos nutricionales por fase de lactancia en vacas lechera de alta
producción.
|
NUTRIENTE |
VACA PRODUCCIÓN DE 550 Kg DE PESO + 28 LTS DE LECHE |
VACA PRODUCCIÓN DE 550 Kg DE PESO + 20 LTS DE LECHE |
| Materia seca (kg/día) | 20 | 16 |
| Energ. neta lactancia (Mcal/Kg) |
1.50 |
1.40 |
| Proteína bruta (% de M.S) | 14.5 | 13 |
| Proteína soluble (% de la P.B) | 40 - 50 | 26 - 30 |
| Proteína sobrepasante (% P.B) | 28 - 30 | 36 - 40 |
| Calcio %* | 0.60 | 0.5 |
| Fósforo %* | 0.38 | 0.3 |
| Relación Ca : P | 1.6 a 1 | 1.6 a 1 |
| Magnesio %* | 0.2 | 0.2 |
| Potasio %* | 0.9 | 0.9 |
| Azufre %* | 0.2 | 0.2 |
| Hierro, ppm | 50 | 50 |
| Cobre, ppm | 10 | 10 |
|
Selenio %, ppm |
0.3 |
0.3 |
* Expresado como porcentaje de la ración completa, con elementos disponibles.
** National
Research Council. 1989
Algunos aditivos en la dieta como alternativas nutricionales... algunas de estas sustancias son hoy de uso común en nuestras ganaderías, entre estas se cuentan: amortiguadores de pH ruminal en dietas bajas en fibras o a base de silo de maíz, ionoforos (sustancia modificadora de la fermentación ruminal pasándola de acética a propionica y controladora de las pérdidas por metano) entre estas están la monesina y el lasalocid, cultivos de levaduras e inmunoestimulantes son realmente probióticos que buscan una mejor utilización de los alimentos y promueven el crecimiento de poblaciones microbiales en el rumen, influenciando favorablemente el contenido de sólidos totales en la leche.
Otros
aditivos utilizados en menor escala en la nutrición de las vacas, son los
cultivos de Aspergillus Oryzae,
Colina y Niacina.
En resumen,
los programas de alimentación basados en forraje deben estar orientados hacia
una ración balanceada, usando el forraje como un ingrediente, estos forrajes
deben suplementarse de tal forma que se corrijan sus excesos y deficiencias.
Los forrajes de alta calidad son los indicados para animales de alta
producción no solo porque proveen un alto contenido de nutrientes, sino que
pueden ser consumidos por el animal
en el tiempo disponible de un día.
El manejo
de la alimentación y la nutrición debe estar orientado hacia la mayor
rentabilidad; esto es mucho más practico que el manejo
orientado hacia la producción lechera. Varela. 1996.
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