Anestro, causas y tratamientos
El
anestro en la vaca tiene causas fisiológicas y patológicas, entre las cuales
la inactividad ovárica de origen nutricional es una de las más importantes en
su proyección económica. El control del estado nutricional de las vacas,
estimado por la condición corporal es una valiosa herramienta para manejar el
problema del anestro. La incidencia del problema de anestro se relaciona con la
eficiencia del diagnóstico en el que el tacto rectal puede tener un 20 a 30% de
error, por lo que su asociación con la ecografía o la determinación de
progesterona para conocer la verdadera condición cíclica del animal es
valiosa. Las fallas en la detección de estros es una causa importante en la
incidencia de anestro, sus soluciones aparecen menos onerosas y más efectivas
que la terapia medicamentosa. Los
tratamientos en base a GnRH y progestágenos
tienen un efecto sintomático variable cuando
el efecto nutricional se ha hecho presente en el rebaño, pero son necesarios
cuando no hay alternativa. El uso del toro como agente bioestimulador y el
destete precoz o temporal son valiosas posibilidades de manejo.
1.
INTRODUCCIÓN
El
anestro (a = sin; estro= deseo sexual) es aquella condición en la que una
hembra no presenta estro, sin embargo es necesario establecer algunas
diferencias en el significado del término. La no presentación de estro puede
ser el resultado de una condición, dados los conocimientos de fisiología
reproductiva, en esta especie tanto fisiológica como patológica. El anestro
patológico ha pasado a denominarse en lenguaje vernacular como anestro
solamente, significando en sí mismo que es patológico. Sin embargo es
necesario establecer qué realmente consideramos o debemos llamar anestro, cuándo
se trata realmente de un caso de anestro. Podemos referirnos a un caso de
anestro cuando una hembra bovina, dada su condición fisiológica debe presentar
estro y no lo presenta. Así una vaquilla de 320 kilos que no ha presentado
estro puede ser considerada como en anestro ya que la ciclicidad comienza
alrededor de los 250 kilos. Una vaca que ha presentado estro y que no siendo
cubierta no ha vuelto al estro más allá de 25 días también puede ser
considerada como en anestro ya que si bien su ciclo es de 21 días existe un
rango que puede considerarse normal hasta 24 días.
El
anestro está en estrecha relación con el reinicio de la actividad cíclica
posparto, reinicio que considera un lapso de inactividad normal o de lactancia,
el que se estima debe ser de alrededor de 30 días en la vaca lechera y 40 días
en la vaca de carne. Este parámetro en el rebaño tiene relación con
el anestro, a mayor lapso parto primer celo mayor porcentaje de anestro
(Tabla 1).
Basado
en lo anterior, una vaca que ha parido y no presenta celo después de un período
considerado como normal puede ser considerada en anestro. Cuál es el período
considerado como normal?. De acuerdo a nuestros registros las vacas de leche
presentan el primer celo posparto con una amplia variación en diferentes rebaños
y períodos, el que en promedio se puede estimar en 35 días, con límites de 10
a 100 días, sin embargo no podemos considerar este rango superior como el límite
de la normalidad ya que estamos ciertos que caemos en un atraso productivo.
Por
otra parte considerando los índices reproductivos asociados a los productivos
en que una vaca en promedio debe concebir a los 85 días, que existen
repeticiones de servicio y que hay vacas que se atrasan y que las vacas, para
lograr el lapso parto concepción señalado, deben comenzar a cubrirse a partir
de los 45 a 50 días posparto, bien pudieramos considerar que podemos estar en
un caso de anestro a partir de los 50 días, y preocuparnos de tratarlo.
Observando
la literatura, mayoritariamente del hemisferio norte, y en vacas Holstein, se
encuentra que se considera en anestro aquella vaca que no presenta celo después
de los 60 días, cifra que nosotros también hemos considerado para nuestro
ganado, y que si bien parece ser la correcta no deja de ser arbitraria,
considerando los argumentos anteriores. Finalmente en esta definición, como en
todo proceso de fisiología o fisiopatología animal, deben considerarse las
influencias individuales y las condiciones ambientales variables en cada caso
que se trate. El anestro es la condición de no presentar estro, sin embargo
debe considerarse por una parte que en la no presentación de estro puede
participar la observación humana y que si bien el estro se manifiesta éste no
es observado y el animal está ciclando y por otra que el animal puede estar
ciclando, ovular y no presentar estro. De esta manera es diferente un cuadro de
falta de ciclicidad de un cuadro de anestro, la escuela alemana lo diferencia
claramente refiriéndose a aciclia como aquel cuadro en que no hay actividad ovárica
y consecuentemnente anestro y el cuadro de anestro que no necesariamente
coincide con inactividad ovárica o aciclia. La escuela norteamericana
diferencia anestro verdadero y anestro falso, el primero con inactividad ovárica
(aciclia) y el segundo con actividad ovárica. En la presente disertación
nos referiremos a anestro cuando corresponde a anestro verdadero o aciclia y
cuando se trate de un anestro con actividad ovárica será anestro falso.
2.
ESTADOS FISIOLóGICOS QUE PRESENTAN ANESTRO
No
debe dejar de mencionarse que hay condiciones fisiológicas en las que no existe
presentación de estro.
2.1.
ANESTRO PREPUBERAL
La
primera de ellas, cronológicamente, es la condición prepuberal. Si bien la
constitución hormonal femenina está presente desde el nacimiento y la hembra
es capaz de reaccionar a los estímulos hormonales exógenos, naturalmente
mientras no alcanza determinado peso no presenta ciclicidad estral. En este
sentido para evualar la condición de anestro es necesario conocer el peso
normal al cual determinada raza presenta ciclicidad. En la raza Overo Negro en
la provincia de Valdivia, Chile, el primer celo se presenta en promedio a los
240 kilos, Sorensen describe el cuadro clásico que a pesar de distintos niveles
de alimentación, alto, normal y bajo el primer estro se presenta en el ganado
Holstein a los 250-260 kilos.(Tabla 2).
De
esta manera, siendo esto un promedio se puede estimar que un animal con 300
kilos debe haber presentado ciclicidad. En ganado Holstein japonés (Kamomae,
1988, 1990) han sido descritos cuadros de inactividad ovárica y anestro a pesar
de una alimentación adecuada y un peso de 320-340 kilos. En nuestro medio no se
considera esta situación un problema ya que su presentación es muy escasa y a
nivel individual más que poblacional.
2.2.
ANESTRO DE PREÑEZ.
Al
existir una concepción en una vaca la presencia del embrión participará en la
mantención del cuerpo lúteo y consecuentemente con niveles altos de
progesterona que impedirán una nueva presentación de estro. En predios de mal
manejo en que se desconoce una cubierta ésta es una causa de anestro frecuente,
en predios bien controlados, con un adecuado registro de las montas o
inseminaciones, estos casos desaparecen.
2.3.
ANESTRO DE LACTANCIA.
Como
ha sido planteado éste es el período desde el parto al primer estro, sin
embargo si consideramos la actividad ovárica existente desde el parto al primer
estro en un animal normal, que presenta una primera ovulación a los 15-20 días
y luego un estro a los 35 podríamos
decir que este anestro no existe ya que hay actividad ovárica y ciclicidad
(Roche y col,1992). Si el animal no
presenta este estado de normalidad se debería no a la lactancia sino a un
estado patológico.
2.4.
ANESTRO SENIL
La
población de oogonias en la los ovarios de la vaca está definida al
nacimiento, se estima que son aproximadamente 100.000. El crecimiento folicular
y la atresia se manifiestan durante toda la vida de la vaca por lo que esta
población experimenta una reducción permanente, así teóricamente la vaca
podría llegar a un estado carencial de oocitos y suspender el crecimiento
folicular, la ciclicidad y el estro, en forma semejante a la menopausia en la
especie humana, sin embargo esta posibilidad es rara dado que el sacrificio del
animal, por diferentes causas, es previo al agotamiento de oogonias.
3.
ESTADOS PATOLóGICOS QUE CURSAN CON ANESTRO
3.1.
PATOLOGíAS OVÁRICAS.
3.1.1.
HIPOPLASIA GONADAL. Constituye una enfermedad hereditaria que afecta tanto a
hembras como machos. En la hembra existe una falta de desarrollo ovárico que a
veces va acomapañada de falta de desarrrolo tubular. La incidencia de esta
patología es muy baja, los mayores porcentajes de presentación fueron
reportados en el ganado sueco. En Chile se ha reportado un caso en un macho, no
necesariamente atribuible a esta condición hereditaria. La hipoplasia puede ser
total o parcial y unilateral o bilateral. La hipoplasia total se autoelimina, la
parcial debe ser eliminada y seguida en su línea genealógica.
3.1.2. QUISTES OVáRICOS.
El
quiste ovárico se origina por una falla ovulatoria de un folículo maduro el
que crece y se mantiene en el ovario por un tiempo que excede los 10 días. Se
describen dos tipos de quistes ováricos, luteal y folicular. El quiste
folicular se caracteriza por tener paredes delgadas y lisas, fluctuante, de tamaño
mayor que el quiste luteal. Puede ser único o múltiple y puede estar en uno o
ambos ovarios. El quiste luteal tiene paredes más duras que el quiste folicular
y se presenta generalmente como una sola estructura. Sus paredes luteinizadas
son de mayor grosor que las del quiste folicular lo que lo hace menos
fluctuante. Su luteinización lo lleva a que sea de menor tamaño que el quiste
folicular. Los quistes lúteos son causa de anestro dado que tienen
actividad con producción de progesterona, la que mantiene un estado
progestacional acíclico. El quiste folicular puede presentar anestro o celos
frecuentes asociado a una estrogenización del animal, que se expresa en
inquietud, ligamentos pélvicos relajados, situación referida como ninfomanía.
Los quistes foliculares, de paredes delgadas, múltiples, no son necesariamente
carentes de tejidos lúteo, el que se puede observar en material de matadero, lo
que explicaría el efecto de anestro que produce.
3.1.3. TUMORES.
Si
bien se han descrito carcinomas, sarcomas, fibrosarcomas, el tumor más
frecuente es el de las células de la granulosa del folículo. Siendo esta capa
folicular la responsable de la esteroidogénesis del folículo, su alteración
estructural y funcional la lleva a producir los esteroides gonadales en forma
alterada, así ha sido posible observar en estos animales tanto anestro como
ninfomanía dependiendo si la hormona predominante en el tumor es progestrona o
estrógeno. También se ha medido niveles de testosterona en vacas con tumores
ováricos.
3.1.4.
HIPOFUNCION OVARICA. Esta condición es observable generalmente en una hembra
que tuvo previamente un ovario normal y funcional que luego se transformó en un
ovario pequeño fibroso y sin estructuras que demuestren funcionalidad. Puede
haber una hipofunción expresada en ovulaciones silentes, celos cortos, cuerpo lúteo
deficiente, o también una afuncionalidad que conduce a anestro.
Enfermedades crónicas y debilitantes, senilidad, cojera, nivel
nutricional bajo en relación a un nivel productivo alto, influencias
estacionales, pueden condicionar un estado de subactividad hipotalámica e
hipofisiaria que lleva a anestro.
El
amamantamiento es una condición que produce un alargamiento del lapso parto
primer celo y anestro, debido a una hipofunción ovárica.
El estímulo del amamantamiento y la presencia del ternero (Myers y col,
1989) suprimen o retardan la liberación de la hormona luteinizante (Roche y
col, 1992). El mecanismo por el cual el amamantamiento induce anestro no es bien
conocido, se sabe que no participan prolactina, oxitocina, glándulas adrenales,
ni estimulos nerviosos desde la glándula mamaria, al parecer participan los
niveles de glucosa sanguínea y la liberación de opioides cerebrales que
suprimen la liberación de hormona luteinizante (Short y col, 1990).
La
condición de hipofunción ovárica conducente a anestro es tal vez uno de los
grandes problemas en nuestros rebaños. Es sabido que después del parto hay un
período de balance energético negativo (balance energético = consumo de energía
menos requerimientos de mantención y de producción). Este balance negativo
puede durar 2 a 3 semanas en un animal bien alimentado, pero puede
demorar 2 meses, o más, en hacerse
positivo en un animal mal alimentado, y mientras menos demore en hacerse
positivo antes será la recuperación reproductiva de las vacas.
Una
de las maneras en que la vaca puede compensar el balance energético negativo es
con la movilización de reservas proteicas del músculo, así como con lipolisis
(degradación de grasas). Para realizar esto en el posparto la vaca debe estar
en una buena condición corporal, así tendrá músculo y grasa de la cual tomar
energía. La condición corporal se puede evaluar en forma subjetiva en una
escala de 1 a 5 según algunos autores, donde la vaca más flaca tiene 1 punto y
la más gorda 5. Se considera que una vaca al parto debe tener entre 3,5 y 4
puntos. Se puede estimar que a mayor pérdida de peso después del parto mayor
será el balance energético negativo ya que la vaca habrá tenido que movilizar
más proteína y grasa acumulada. En la tabla 3 se puede observar que a medida
que disminuye el puntaje de condición corporal después del parto los índices
reproductivos desmejoran. Específicamente podemos ver que la diferencia entre
la mayor y la menor pérdida de condición corporal es significativa a la
primera ovulación y el primer celo, y ya hemos visto la relación entre el
lapso parto primer celo y el anestro. (Tabla 1).
Para
una adecuada condición corporal al parto se requiere de un descanso preparto de
60 días en el cual el animal tenga una buena alimentación que le permita
alcanzar la condición óptima. Esto requiere de dar alimentación costosa a un
animal que no da leche, la que se prefiere dar a una animal que está lactando.
Por este motivo en el sur de Chile
los partos de primavera tienen un lapso parto primer celo más largo y más
anestro que los partos de otoño. Para una buena alimentación invernal se
requiere capital, situación deficitaria en la agricultura del sur de Chile, y
que estimo semejante en amplios sectores de Sudamérica.
3.2.
PATOLOGIAS UTERINAS
3.2.1.
PATOLOGIAS CONGENITAS DEL APARATO GENITAL. Freemartinismo, Hermafroditismo,
Aplasia segmentaria son algunas de las patologías que cursan con anestro, ya
sea en forma total o parcial. Las dos primeras patologías mencionadas son de fácil
diagnóstico y sin mayor efecto económico por encontrarse en vaquillas de
aprovechamiento cárnico. En la aplasia segmentaria hemos encontrado gestaciones
y partos cuando el lado no afectado por la aplasia funciona normalmente (Gatica
y Ebert, 1972). Al ovular del ovario del lado aplásico el cuerpo lúteo puede
permanecer por meses activo originando anestro, por falta de factor luteolítico.
3.2.2.
CONTENIDO UTERINO PATOLOGICO. La piometra por muerte embrionaria, la maceración
fetal y la momificación fetal por muerte del feto debido a diferentes agentes
etiológicos, son causas de anestro porque el contenido uterino inhibe la
luteolisis.
3.2.3.
CUERPO LUTEO PERSISTENTE. Esta condición relacionada al punto anterior, ha sido
indicada como una consecuencia de alguna alteración uterina inhibitoria al
sistema luteolítico. Sin embargo la afección uterina no siempre es tan
evidente como en los casos señalados en el punto anterior. Hemos encontrado
vacas con fase luteal prolongada determinada por monitoreo de los niveles de
progesterona, sin que estas vacas haya tenido una patología uterina
clinicamente detectable (Correa y col, 1990).
4.
FALSO ANESTRO O ANESTRO POR FALLA DE MANEJO.
Como
fue descrito previamente el estro de la vaca puede estar presente sin embargo
este puede no ser visto y por lo tanto la vaca se considerará en anestro. La
evidencia de este problema estará en el diagnóstico del estado cíclico de la
hembra, ya sea por tacto rectal, ecografía o determinación hormonal, pero la
confirmación de un cuerpo lúteo o altos niveles de progesterona no
necesariamente indican que la vaca presentó celo, dado que existen ovulaciones
sin manifestación de celo. Para que el celo se manifieste, además de niveles
de estradiol significativos es necesario que la vaca haya tenido previamente
ciertos niveles de progesterona, al no existir progesterona previa ocurre
una ovulación silente. La progesterona previa puede tener su origen en un
cuerpo lúteo previo o en un folículo luteinizado (Bretzlaff, 1987). Esta
situación ha sido descrita ampliamente en la primera ovulación en las ovejas y
la en primera ovulación posparto en las vacas. Considerando lo anterior, para
el adecuado diagnóstico de un problema de manejo en la detección de celos será
necesario observar junto a la presencia de un cuerpo lúteo algunos indicios de
que la vaca fue montada. Para un adecuado diagnóstico debe considerarse la
frecuencia que en un rebaño, las vacas consideradas en anestro presentan un
cuerpo lúteo. También debe considerarse el número de días posparto que
presenta la vaca, a más días posparto la probabilidad que la presencia de un
cuerpo lúteo corresponda a ovulación y celo es mayor que a pocos días
posparto. Las causas por las que las vacas habiendo presentado estro no son
detectadas son variadas, entre ellas podemos mencionar las siguientes: a)
desconocimiento de los signos del estro; b)
inadecuado momento, tiempo y lugar de la detección de
los celos, y c) negligencia
o desinterés del personal encargado.
5.
DIAGNÓSTICO E INCIDENCIA
Dado
que la incidencia depende de la eficiencia en el diagnóstico estos dos temas
del anestro son tratados juntos.
5.1.
DIAGNÓSTICO
Las
patologías mencionadas como causas de anestro, de las que no se hace una
exhaustiva descripción ya que no es el tema central de esta disertación,
pueden ser diagnosticadas facilmente por un veterinario basándose
fundamentalmente en:
a)
registros reproductivos, en aquellas situaciones en las cuales la fecha de parto o de
la presentación de estro sea importante en el diagnóstico.
b)
examen clínico reproductivo, en aquellas situaciones que requieren de un examen
de ovarios y útero.
c)
examen de progesterona, en aquellos casos en que sea necesario confirmar
actividad luteal
d)
examen ecográfico, como coadyuvante en diagnóstico diferencial principalmente
en patologías ováricas.
Lo
anterior se refiere fundamentalmente al diagnóstico del anestro en un animal,
sin embargo debe considerarse un punto especial en el diagnóstico del anestro
como problema de rebaño, cuantificándolo para evaluar la magnitud del
problema. Esto se refiere al estudio del problema en un rebaño con atención
periódica de un veterinario que sigue las normas correspondientes a un adecuado
manejo reproductivo (ver H.L.Withmore XVII Jornadas Uruguayas de Buiatría,
1989).
a)
Diagnóstico por registros. Del análisis de los registros,
considerando la fecha de parto de cada vaca y el primer estro posparto de
cada una de ellas es posible obtener el lapso parto primer estro y el número y
porcentaje de vacas que tienen más de 60 días de paridas y que no han
presentado estro, las que de acuerdo a lo expuesto en la introducción pueden
ser consideradas en anestro. Este análisis de los registros debe ser realizado
en cada visita del veterinario al predio, o periódicamente por el encargado de
los registros en el predio, para que el veterinario examine los animales que no
registran estro en el período que debieran, confirmar el prediagnóstico y ser
tratados si es necesario.
b)
Diagnóstico clínico. Este diagnóstico hace necesario el examen detenido de
los ovarios en forma fundamental, considerando que por tratarse de un predio con
adecuadas normas de manejo algunas de las situaciones de anestro mencionadas no
estarán presentes, por ejemplo, preñez sin servicio resgistrado, piometra
postservicio, freemartin. Aparte de las patologías posibles de encontrar, las
que son de baja incidencia como quistes ováricos, tumores, el énfasis del
examen estará en determinar la presencia o ausencia de cuerpo lúteo, como índice
de ciclicidad. Este examen requiere de una habilidad manual que es variable en
los diferentes veterinarios y que
se ha estimado tiene un error de 20 a 30% (Grunert, 1979; Boyd y Munro, 1979).
La presencia de cuerpo lúteo será indicación segura de ovulación previa, no
necesariamente de estro previo, la presencia de cuerpo lúteo y heridas en las
protuberancias óseas de la grupa será un claro signo de un celo no detectado.
c)
Diagnóstico por determinación de progesterona. Actualmente es posible
determinar niveles de progesterona en plasma y leche con relativa facilidad.
Existen en el comercio europeo tarjetas que mediante la aplicación de leche
sobre ellas indican actividad luteal positiva o negativa. Este examen, aún
teniedo algunos problemas de interpretación y de un porcentaje pequeño de
error al parecer es más exacto que la mano del veterinario.
d)
Diagnóstico ecográfico. Si bien en el equino el uso del ecógrafo se ha
transformado en fundamental, en el bovino no ha logrado equiparar su valor a su
beneficio económico. Este instrumento es una eficiente herramienta en el diagnóstico
de las estructuras ováricas.
El
diagnóstico por los registros y examen clínico reproductivo asociados son en
la práctica los de mayor uso. A ellos se puede agregar, en los casos de duda,
el diagnóstico terapeutico en base a prostaglandinas. Las que ante un cuerpo
luteo inducirán a la presentación de estro dentro de 2 a 4 días y que al no
haberlo podrá inducir actividad uterina que podrá ser positiva a un reinicio
de la ciclicidad (Ko y Gustafsson, 1989).
5.2.
INCIDENCIA
La
incidencia de anestro es extremadamente variable pudiendo ser obviamente desde
0 a cifras tan altas como 40-50% en un rebaño y período dados. Si se
considera que dentro de los primeros 60 días posparto el 95% de las vacas
debiera haber presentado estro, el porcentaje de anestro en un rebaño no debería
exceder de 5%. Fue planteado anteriormente que la presentación de
anestro y el lapso parto primer estro están relacionadas, en ambas influyen
variados factores entre los cuales la alimentación y la condición corporal o
peso al parto son fundamentales. La alimentación está fuertemente influida por
las condiciones ambientales que tienen efecto sobre la cantidad y calidad de la
pradera disponible. En las tablas 1 y 4 se muestran los porcentajes de anestro y
lapso primer celo en dos rebaños durante diferentes períodos.
En
una trabajo realizado por nosotros (López y col, 1992), al analizar los
registros reproductivos de 1.831 vacas en 10 lecherías del sur de Chile, se
observó que 208 vacas no registraban celo dentro de los 60 días posparto
(11,3%). El examen clínico mostró que 66 de las 208 vacas consideradas en
anestro tenian sus ovarios inactivos (31,7%), estando el resto cíclicas. La
determinación de progesterona en leche indicó que 36 de las 66 vacas (54,6%)
no tenían actividad luteal, presentando niveles de progesterona menores que 3,5
nmol/l. De acuerdo a esto se desprende que las vacas sin ciclicidad ovárica
eran sólo el 2% de las consideradas del total de vacas estudiadas (tabla 5). En
un trabajo posterior en nuestro instituto (Stange y Gatica, 1997), se pudo
observar que el anestro clínico se presentó en un 13,8% en 6 rebaños
estudiados con una diferencia importante con el anestro según los registros
(36,8%), lo que indica que hubo ovulaciones silentes o mala detección de celos
(Tabla 6).
6.
CONTROL DEL ANESTRO
Como
fue planteado, el diagnóstico del problema anestro requiere de una asesoría
periódica a un plantel, es evidente entonces que el control del problema deberá
necesitarla de la misma forma.
6.1.
CONTROL DE LAS PATOLOGíAS.
6.1.1.
PATOLOGíAS OVáRICAS. La hipoplasia y los tumores, son de fácil resolución ya
que la recomendación más lógica es el aprovechamiento cárnico del animal.
Debe considerarse que en el caso de tumor unilateral es posible la hemicastración,
con la restitución de la función reproductiva. Sin embargo sólo es
justificable en animales de alto valor.
Los
quistes ováricos deben ser controlados considerando su predisposición genética,
en este sentido es necesario no dejar descendencia de vacas quìsticas en el
proceso de selección y ser extremadamente rigurosos en la selección de toros,
especialmente de Inseminación Artificial. Ha sido comprobado que vacas que han
presentado quistes ováricos generan mayor porcentaje de hijas que tienen
quistes ováricos que las vacas que no han presentado quistes (Roberts, 1986).
Lo mismo ha sido reportado para toros, aquellos reproductores hijos de vacas con
quistes ováricos tenían un mayor porcentaje de hijas que presentaban quistes,
que los toros hijos de vacas normales (Kirk y col, 1982).
La
hipofunción gonadal importante es la de origen alimentario y para su control es
necesario una adecuada alimentación del plantel, haciendo énfasis en los
siguientes puntos: descanso preparto de 60 días; condición corporal al parto
3,5 a 4 en escala de 1 a 5; alimentación posparto en relación a la producción
considerando en forma importante el aporte energético para obtener un balance
energético negativo breve.
Una
de las causas más importantes en el atraso de la ciclicidad posparto y la
presentación de anestro es la nutrición deficiente. La adecuada nutrición,
teniendo como metas simples la conservación de la condición corporal de los
animales de acuerdo a las exigencias de cada período productivo, es fundamemtal
para controlar el problema del anestro (tabla 7). Eventualmente si las
condiciones del predio lo requieren es posible realizar un estudio de perfiles
metabólicos, a través del cual se podrá conocer en que aspectos nutricionales
está deficitario o desbalanceado el rebaño problema.
6.1.2.
PATOLOGíAS UTERINAS
Las
patologías congénitas deben ser eliminadas, no es posible controlar su origen.
Las
patologías con contenido uterino pueden ser tratadas mediante fármacos que
inducen luteolisis y evacuan el útero. Dependiendo del agente etiológico, el
que puede ser de origen bacteriano (campilobacteriosis) o parasitario
(trichomoniasis), entre otras, el control tiene características sanitarias, las
que deberán ser de acuerdo al agente y sus medidas de control. En este caso el
anestro es un efecto menor dentro del cuadro general.
6.1.3.
Cuerpo lúteo retenido. Considerando esta situación aparte de la anterior, sin
patología uterina evidente, el tratamiento será en base a prostaglandina. Al
no conocer su origen no es posible su control.
6.2.
CONTROL DEL FALSO ANESTRO
6.2.1.
REGISTROS. Para una buena evaluación del problema es imprescindible contar con
buena identificación y buenos registros, a través de ellos se podrá detectar
precozmente los animales en anestro y cuantificar el problema. Además,
conociendo la fecha de presentación de un estro se podrá predecir la fecha del
siguiente.
6.2.2.
PERSONAL. La colaboración de personal capacitado y la educación de éste en
las características del celo es fundamental en un programa reproductivo. En
esta educación se debe hacer énfasis, además de las características del
celo, en que las vacas deben ser observadas al menos 2 veces al día
y por períodos de 20 a 30 minutos, en un lugar que permita la agrupación de
las vacas. Las vacas presentan mayor actividad estral temprano en la mañana y
tarde en la tarde, serán éstos los momentos en que deben ser observadas para
detectar celo. La observación de celos durante la entrega de forraje apetecible
es inadecuada ya que la actividad estral disminuye en estas ocasiones.
En
nuestro Instituto de Reproducción Animal se ha diseñado y evaluado un manual
de autoinstrucción para el personal que detecta celo (Anjarí, 1991). Con este
manual ha sido posible incrementar el conocimiento del personal de lechería en
un 31%, de acuerdo a los resultados pre y postevaluación,
lo que va en beneficio de una mejor detección de los celos.
6.2.3.
BONIFICACIóN AL PERSONAL. La detección de un estro que requerirá de servicio
de inseminación implica un trabajo y dedicación posterior que no siempre el
personal está dispuesto a realizar, especialmente en domingos y festivos. La
asignación de bonificaciones por vaca preñada a dado positivos beneficios en
el mejoramiento de los índices reproductivos en predios asesorados por
nosotros. Existen opiniones que este pago puede ser considerado una participación
sobre la producción, y otras que consideran que un pago adicional por una función
para la cual existe una remuneración es incitar la corrupción.
6.2.4.
EXAMEN CLíNICO REPRODUCTIVO. El examen de los animales considerados en anestro
por no presentar celos registrados, permite una certeza del anestro, el que no
siempre es real como lo muestra la tabla 5, por una parte, y por otra, tomar
medidas para la solución, cualquiera de los casos de que se trate. A la vez
permite eventualmente predecir un futuro celo, o bien inducir un celo mediante
la administración de prostaglandina.
6.2.5.
AYUDAS EN LA DETECCIóN. Existen marcadores de estro en base a colores. Estos se
basan en que los animales en calor son marcados por un color que ha sido puesto
sobre su grupa y que durante el celo es diseminado por el animal que monta.
Basado en este principio se ha diseñado un específico, Kamar, que consiste en
un tubo de vidrio dentro de un envase plástico que se quiebra al ser montado el
animal y difunde su color. También existe una pintura que se pone sobre el
sacro y base de la cola del animal. Según algunos, autores mediante estas
ayudas es posible identificar entre el 94 y 99% de los animales en celo (Smith y
MacMillan,1978; Ball y Thompson, 1980).
Los
toros celadores han sido utilizados como una ayuda en la detección de celo
principalmente en predios donde se inicia la Inseminación Artificial. Se han
utilizado toros con pene desviado, con pene amputado, o toros vasectomizados. La
desventaja de los dos primeros es que los toros se agotan o en el caso del
desviado puede adaptarse y copular. El toro vasectomizado cubre las vacas y
puede ser un agente diseminador de enfermedades venéreas. Una ventaja del uso
de toros celadores consiste en que a través de su presencia y/o feromonas
acortan el lapso parto primer celo (Scott y Montgomery, 1987).
En
forma semejante a lo anterior es posible usar hembras androgenisadas, de
preferencia hembras adultas jóvenes no lactantes. Dosis de 500 a 600 mg de
propionato de testosterona oleoso (im) una vez a la semana (Britt, 1976), ó 200
mg de propionato de testosterona oleoso día por medio por 20 días y luego un
tratamiento de mantención de 500 mg a 1 g
de enantato de testosterona oleoso (sc) cada 2 semanas (Kaiser y col,
1977), han sido usadas con buenos resultados, los que deben ser evaluados
clinicamente cada cierto tiempo.
7.
TRATAMIENTOS
Básicamente
hay dos de las patologías de las nombradas que requieren de tratamientos
hormonales que permitan una reactivación de la ciclicidad, los quistes ováricos
y la inactividad ovárica originada por subnutrición o amamantamiento.
7.1.
QUISTES OVáRICOS. Considerando que los quistes foliculares tienen una
predisposición hereditaria y que no debiera dejarse descendencia de las vacas
con esta patología, eventualmente pudieran tratarse. La ruptura manual del o de
los quistes, cuando las paredes son delgadas es la primera alternativa. El
tratamiento recomendado es en base a hormonas que inducen la luteinización de
las paredes del quiste. La gonadotrofina coriónica humana (HCG) en dosis de
2.000 a 5.000 ui (ev) ó 5.000 a 10.000 ui (im), o la hormona liberadora de
gonadotrofinas (GnRH) en dosis de 20 a 100 mcg de buserelina han sido usadas con
buenos resultados (Mitjen y DeKruif, 1992). De acuerdo a lo reportado por la
literatura (Kesler y col, 1978) y lo observado por nosotros, el tratamiento de
elección sería GnRH seguido de prostaglandina a los 9-10 días, para inducir
la lisis del tejido lúteo formado. Así se obtendrá celo luego de 12 a 13 días
del inicio del tratamiento.
El
tratamiento de los quistes lúteos es sin duda en base a prostaglandinas, con
buenos resultados.
7.2.
OVARIOS INACTIVOS. Historicamente, el uso de estrógenos fue importante en la
inducción de estro, aún con el conocimiento que es capaz de inducir celo sin
ovulación. Actualmente existen dos hormonas que son las básicas en el
tratamiento de anestro con inactividad ovárica, GnRH y progesterona. Ambos
tratamientos tratan de inducir una liberación de hormona luteinizante (LH), la
que al aumentar su frecuencia permite el reinicio de la ciclicidad posparto
(Roche y col, 1992).
7.2.1.
USO DE GNRH. La inyección de GnRH
induce una liberación de LH (Correa, 1981). Esto ha hecho pensar que al
aumentar los niveles de LH podría lograrse un reinicio de la ciclidad posparto.
Pratt y col (1982), inyectaron 200 mcg de GnRH a vacas Hereford y Angus que tenían
más de 30 días de paridas, lactando y que no presentaban cuerpo lúteo; 8 de
18 vacas presentaron calor dentro de 12 días
posteriores al tratamiento, mientras que sólo 1 de 19 de las vacas no
tratadas. En un ensayo realizado por nosotros en vacas de lechería en anestro
posparto y con ovarios sin cuerpo lúteo aplicamos 20 mcg de un análogo de GnRH
(Buserelina). Los resultados se presentan en la tabla 8.
Basado
en que el aumento de la hormona luteinizante antes de la primera ovulación es
gradual en forma natural (Webb y col, 1980), parece lógico una aplicación de
pequeñas dosis de GnRH en forma sucesiva para lograr ovulación (Peters y
Lamming, 1984). Britt y col (1974), lograron inducir ovulación en todos los
animales tratados con GnRH inyectado subcutaneo en una cápsula de gelatina, lo
que indicaría que la mantención de ciertos niveles de GnRH por un determinado
período es importante. Hussein y col (1992) inyectaron dosis de 50 mcg de GnRH
dos veces al día separadas de una hora y 2 veces por semana en vacas con menos
de 1 ng/ml de progesterona en plasma, completando 12 a 13 tratamientos. Las
vacas tratadas tuvieron significativamente menos días
a niveles de progesterona mayores que 1 ng/ml. Mejor resultado han
obtenido Roberge y col (1992) quienes administraron un análogo de GnRH
encapsulado en "poly-DL-lactide-coglicolide", a vacas Angus
amamantando, calculado a liberar 15
mcg del aGnRH diarios por 30 días a partir del día 5 posparto. Las vacas
tratadas presentaron celo significativamente antes (43,7 días) que las
controles (55,9 días).
Dado
que los resultados del tratamiento con GnRH para adelantar la ciclicidad
posparto y tratar el anestro son irregulares es necesario persistir en el
estudio del uso de esta hormona. De esta manera investigadores indúes han
inducido una sensibilización previa con estradiol al tratamiento con GnRH
(Tabla 9).
De
la tabla 9 se desprende que la sensibilización previa con estradiol origina una
mejor respuesta de gonadotrofinas al tratamiento con GnRH. Los resultados de preñez
(Dabas y col, 1990) y ovulación (Rao y col, 1989:
Rao, 1991), son esperanzadores en el tratamiento del anestro. Aunque
persiste el problema de la inducción de cuerpos lúteos de vida corta y baja
progesterona (Rao y col, 1989), esto
probablemente debido a que falta una actividad luteal previa, lo que también ha
sido descrito como causa de los primeros ciclos cortos descritos en ovejas y
vacas (Ramírez-Godinez y col, 1981; Shefeld y col, 1982; Hunter y col, 1986)
En
un trabajo realizado en nuestro instituto (Stange y Gatica, 1997) se trató
vacas en anestro clínico con GnRH, estradiol y progesterona de acuerdo al
siguiente diseño: Grupo 1, control, inyectadas con 1 ml de suero fisiológico
(IM), y 1 ml a las 24 horas; Grupo 2, 5 mg
de estradiol benzoato (IM), y 20 mcg de GnRH a las 24 horas; Grupo 3, 50
mg de progesterona y 2,5 mg de estradiol benzoato, y 20 mcg de GnRH a las 24
horas. El inicio de los tratamientos fue el día del diagnóstico de anestro por
el examen clínico reproductivo. La
presentación de celos postratamiento fue significativamente mejor en el grupo
tratado con estradiol y GnRH (Tabla 10). Evaluada la ovulación por tacto rectal
a los 10 días postratamiento, ésta se observó que ocurrió en un 13,3% (4/30)
en el Grupo 1; en un 54,8% (17/31) en el Grupo 2 y en un 36,7% (11/30) en el
Grupo 3. Estas diferencias fueron significativas, Grupo 1 vs Grupo 2, P<
0,01; Grupo 1 vs Grupo 3, P < 0,037. Grupo 2 vs Grupo 3, no significativa, P
< 0,154.
7.2.2.
USO DE PROGESTáGENOS. Basado en que la progesterona endógena y exógena
inhiben la liberación de gonadotrofinas y que una vez suspendida la inhibición
éstas se liberan en significativa magnitud, se han usado, tanto la progesterona
como progestágenos sintéticos en la la inducción de estro.
Kaltenbach
(1980) ha usado Norgestomet (Synchro-mate B. CEVA), un implante subcutáneo en
la oreja que contiene 6 mg del progestágeno, aplicado junto a 3 mg de
norgestomet inyectable para lograr niveles inmediatos, y 2 mg de estradiol para
inducir luteolisis, por un período de 9 días. Luego de tratar 143 vacas de
carne amamantando sin presentar estro por 70 días, obtuvo celo en 93 vacas
(65%) dentro de 4 días postratamiento,
en tanto que en las 72 controles sólo se observó 25 en celo (34,7%) dentro de
24 días postratamiento.
Beal
y col (1984) trataron 60 vacas y 29 vaquillas
con inactividad ováricas con el tratamiento de norgestomet mencionado,
logrando un 67% de celo en las vacas y un 86% en las vaquillas dentro de los 5 días
posteriores al retiro del implante.
Gatica
y L'Huissier (1984) compararon el efecto del norgestomet con el de
prostaglandina en un grupo de 80 vaquillas de pobre condición corporal, 3 días
posterior al tratamiento el 80% de las vaquillas con norgestomet presentó celo
y sólo el 25% de las vaquillas tratadas con prostaglandina después de la
primera dosis y el 50% después de la segunda.
Roche
(1976a) describe un espiral de acero recubierto con silicona impregnada con 1,5
g de progesterona, el cual es insertado en la vagina mediante un espéculo. Este
dispositivo lleva además una cápsula de gelatina con 5 mg de valerato de
estradiol, como agente luteolítico (PRID,
Abbot Lab, USA). Roche (1976b) reporta un 65% de preñez en vacas con ovarios
inactivos tratadas con este dispositivo, mientras que en las tratadas con
prostaglandina sólo se obtuvo un 18% de preñez.
Basado
en el efecto de la progesterona descrito, instauramos un tratamiento para vacas
en anestro. Cuarenta y una vacas con más de 60 días de paridas y ovarios sin
actividad luteal fueron tratadas con 50 mg de progesterona (im) diarios por 5 días,
al sexto día fueron inyectadas con 5 mg de benzoato de estradiol. Los
resultados se presentan en la tabla 11.
Los
dispositivos vaginales permiten obtener un nivel de progesterona en el animal de
manera más fácil que las inyecciones intramusculares diarias, sin embargo
tienen un problema de costo, el que no coincide con el precio de nuestro
productos, esa es la razón de la utilización de las inyecciones
intramusculares.
Actualmente
se está utilizando un dispositivo de origen neozelandés con el cual hemos
obtenidos buenos resultados en la solución del anestro. El Eazybreed es un
dispositivo de nylon cubierto con un elastómero de silicona con progestrona al
10% equivalente a un total de 1,9 g de la hormona. La tabla 12 muestra un ensayo
con este dispositivo en vacas en anestro.
Macmillan
y Pickering (1988) reportan el uso de Eazybreed por 7 días en 88 vacas en
anestro inyectando 400 UI de PMSG (gonadotrofina sérica) al retirar el
dispositivo. Un 82 de las vacas tratadas
fueron inseminadas dentro de 7 días posretiro del dispositivo y un 72%
de ellas quedó preñada al celo
inducido. Las vacas sin tratamiento presentaron estro en un 41% y de ellas se
preñó un 89%. Pickering (1988) con un tratamiento semejante en varios predio
reporta promedios de 70% de celos en vacas en anestro tratadas y un 60% de preñez
al primer servicio.
7.2.3.
USO DEL TORO. La presencia del toro disminuye el lapso parto primer celo
(Zalesky y col, 1984; Alberio y col, 1987; Scott y Montgomery, 1987). El
mecanismo por el cual la presencia del toro acelera los procesos fisiológicos
que reinician la ciclicidad no están claramente entendidos (Short y col, 1990).
De acuerdo a Stumpf y col (1992) la presencia del toro en el rebaño adelantó
el inicio de la ciclicidad en 14 días en vacas de baja condición corporal y en
6 días en vacas de alta condición corporal.
Cupp y col (1993) observaron que vacas de carne expuestas a toros tuvieron un
lapso parto primer celo de 61,0 días mientras que en las no expuestas este
lapso fue de 72,3 días. No se observó diferencia entre el efecto de toros jóvenes
(1 año) o maduros (> de 2 años). En un trabajo realizado en Valdivia,
Chile, (Ebert y col, 1972), vacas de lechería posparto expuestas a un toro estéril
presentaron antes la primera ovulación y fueron más eficientes en preñarse a
la primera inseminación (68%) que las controles sin toro (48%). Dado lo
anterior, el uso de toros estériles durante el período posparto temprano puede
ser una buena norma de manejo para disminimuir el lapso parto primer estro y
consecuentemente el anestro.
7.2.4.
USO DEL DESTETE. Como el amamantamiento retarda el inicio de la ciclicidad
posparto, el destete induce la ciclicidad. McVey y Williams (1991) han observado
un aumento de hormona luteinizante de 4 veces en las vacas destetadas a los 2 días
de apartar los terneros. El lapso parto primer celo
puede ser disminuido por destete definitivo, temporal (48-60 horas) o
parcial, permitiendo mamar al ternero por
cortos períodos en el día. La respuesta a este manejo de la función
reproductiva es variable de acuerdo a diferentes factores, como edad de la vaca
y el ternero, nutrición, condición corporal, etc. Una de las limitantes a este
manejo radica en la dificultad de apartar los terneros, por lo que se utiliza en
ocasiones un dispositivo nasal que les impide mamar, con similares resultados al
aparte de madre e hijo. Como fue mencionado (Short y col, 1990), ni la oxitocina
ni un estimulo neural directo sobre la ubre participan en la inhibición del
amamantamiento al reinicio de la ciclicidad.
SUMMARY
Anoestrus
is originated by physiological and pathological conditions. Nutrition is one of
the most important causes with a serious economical impact. Keeping the body
condition scoring in normal values is a practical tool to control the anoestrus
problem. The incidence of anoestrus is related to the diagnosis, were the rectal
palpation fails about 20 to 30%. Progesterone tests are a valuable tool to get
an accurate diagnosis. Oestrus detection failure is also a cause of anoestrus,
but a false anoestrus. Treatment with gonadotropin releasing hormone and
progestagens are valuable as symptomatic solution, when the nutritional effects
are present in the herd. The use of sterile teaser bulls during the preservice
period and the complete, short term or partial weaning are valuable tools to
control anoestrus.